“TODO PROCEDE DE NUESTRO PADRE”  

«Cuando el alma contemple algo bello y encantador, que considere cuánto más bello, encantador y bueno es Aquel que lo hizo. Así se dirigirá directamente hacia Aquel que todo lo creó. Si escucha una dulce melodía u otra cosa que la deleite, que diga: ‘¡Oh! Qué adorable debe ser la voz de Aquel que un día te llamará y de quien emana toda la gracia y la armonía de la voz’». (Santa Matilde de Magdeburgo).

Es sabio atribuir a la bondad de Dios todas las maravillas que nos rodean. Entonces, la vida adquiere un brillo totalmente distinto al que tiene cuando contemplamos la belleza sin atribuírsela a Dios y sin darle las gracias por ella. De esta manera, nos unimos a la alabanza que resuena sin cesar en el cielo y que llena de gozo a aquellos que la entonan. Además, despertamos a la realidad plena de nuestra existencia y fortalecemos nuestro amor a Dios, nuestro Padre, de quien todo procede.

¿Cómo será para nuestro Padre si ponemos en práctica las palabras de santa Matilde que hemos escuchado en la frase de hoy? Sin duda, Él mirará con benevolencia a sus hijos y se deleitará con su fervor por honrarlo.  Abrirá cada vez más sus ojos para que cale hondo en ellos la certeza de que todo lo bueno, verdadero y bello proviene de Él. Esto los convertirá en testigos suyos que anuncian la amorosa presencia de Dios a quienes de Él se han olvidado y les recuerdan que todo proviene de nuestro Padre.

Un alma llena de gratitud hacia Dios por todo lo que descubre se convierte en una luz en este mundo y en una referencia para quienes, aunque reconocen las bellezas de esta vida, aún no alaban a su Autor y Creador. Así, la frase de hoy no solo contiene un consejo para nuestra vida personal, sino también una semilla para la expansión del Reino de Dios.