¿Cómo podemos ofrecer resistencia espiritual al espíritu malo de Herodes y de los que practican el aborto? ¿Será también el mismo que provoca los suicidios?
Empecemos diciendo que, a nivel objetivo, es siempre el mismo espíritu el que induce a una persona a matar, sea matar a otra persona (y en este caso, a un niño inocente); sea quitarse a sí misma la vida.
Como acostumbro hacerlo una vez al mes, quisiera en estos días responder a algunas preguntas de común interés que han surgido entre los oyentes de las meditaciones. Debido a que, al finalizar enero, habíamos tenido la serie de meditaciones con el testimonio de Roy Schoeman, en esta ocasión las preguntas se postergaron hasta esta fecha, y no fueron a fin de mes, como de costumbre. Entonces, quisiera empezar hoy respondiendo dos preguntas…
Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones , conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.
Aquel día, llegada la tarde, les dice: “Crucemos a la otra orilla.” Y, despidiendo a la muchedumbre, le llevaron en la barca tal como estaba. Y le acompañaban otras barcas. Y se levantó una gran tempestad de viento, y las olas se echaban encima de la barca, hasta el punto de que la barca ya se inundaba. Él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal. Entonces le despiertan, y le dicen: “Maestro, ¿no te importa que perezcamos?” Y, puesto en pie, increpó al viento y dijo al mar: “¡Calla, enmudece!” Y se calmó el viento y sobrevino una gran calma. Entonces les dijo: “¿Por qué os asustáis? ¿Todavía no tenéis fe?”
Lectura correspondiente a la memoria de San Juan Bosco
Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Y que todos conozcan vuestra clemencia. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera toda inteligencia, custodiará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.
En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: “¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho? ¿No es para colocarla en el candelero? Pues nada hay oculto si no es para que se manifieste, y nada sucede en secreto, sino para que acabe siendo descubierto. Quien tenga oídos para oír, que oiga.”
Es un gran consuelo escuchar que, también en nuestro tiempo, Dios interviene de forma extraordinaria en la vida de una persona, así como sucedió con Roy Schoemann. Dios es libre para entrar en cualquier momento en la vida de una persona, aunque ésta no sea creyente, para conducirla a la fe. ¡Esto puede estimularnos a orar, porque ciertamente detrás de la conversión de Roy estuvieron también las oraciones de los fieles!
Después de haber escuchado el testimonio de Roy Schoemann, queremos añadir dos preguntas que le planteamos en el marco de la entrevista, que fue grabada en Jerusalén.
P. Sr. Schoeman, me gustaría hacerle una pregunta. Usted es de origen judío y, a la vez, es miembro de la Iglesia Católica. ¿Todavía se considera a sí mismo como un judío?
En la meditación de ayer, Roy nos había contado sobre la experiencia decisiva de su vida, cuando, en un momento de profunda angustia y sin hallar el sentido de la existencia, Dios le concedió una gracia sobrenatural. Fue la luz de Dios la que lo iluminó, dándole certeza sobre las cuestiones esenciales de la fe. Recordemos que, en esa luz, Roy reconoció al Dios amantísimo, que, en Su bondad, lo había acompañado a lo largo de toda su vida; entendió el valor o la carencia de valor que tiene cada acción; supo con certeza que existe la vida eterna…
Después de haber escuchado sobre la extraordinaria conversión de San Pablo, quisiera presentar a todos nuestros oyentes a Roy Schoeman. Roy también experimentó la gracia de una conversión e iluminación. Como sabemos de San Pablo, un testimonio tal es muy importante, por lo cual él lo contaba una y otra vez, también como legitimación para su ministerio.leer más