Amado Padre, el ejemplo de la ciudad de Nínive nos muestra que es posible que los hombres escuchen las advertencias que les diriges por boca de los profetas, hagan penitencia por sus pecados y, de este modo, queden eximidos de la desgracia que estaba a punto de sobrevenirles.
Cuando contemplo el mundo actual, amado Padre, veo males aun mayores que los que se cometían en Nínive en aquella época, y percibo también los peligros que se ciernen sobre toda la humanidad. Tú has advertido con suficiente frecuencia a través de aquellos que hablan en tu Nombre.
Pero, ¿dónde hemos podido encontrar una reacción como la de los ninivitas en tiempos de Jonás? ¿Acaso las personas comprenden siquiera que todas las cosas terribles que suceden son consecuencia de que se violan tus mandamientos y, por eso, se propaga la muerte en lugar de la vida?
¿No se parece la situación actual a los tiempos de Noé, pues la gente no percibe el peligro inminente, a pesar de que hoy en día los medios de comunicación lo transmiten de forma visible y auditiva?
Precisamente mientras escribo estas líneas, el 20 de marzo de 2026, vuelve a sonar la sirena en Jerusalén, seguida de una fuerte explosión. Son los misiles que, por lo general, se lanzan desde Irán o el Líbano en respuesta al bombardeo de Irán por parte de Israel y Estados Unidos.
Hay una forma espiritual de hacer frente a esta matanza: ¡debemos unirnos en la oración!
A continuación, os dejo una sencilla oración que he escrito y os pido que muchos os unáis a ella:
«Amado Padre Celestial, llenos de confianza nos dirigimos a ti, creyendo firmemente que vendrás al auxilio de los pueblos. Mira el sufrimiento causado por tantas formas de violencia injusta e intervén con tu poder para debilitar al Maligno. Te pedimos especialmente que intervengas en la guerra del Medio Oriente y que opongas resistencia a todos aquellos que ejercen, apoyan o fomentan la violencia injusta, ya sea física o espiritual, ya sean seres humanos o ángeles caídos. ¡Trae Tú la verdadera paz! Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén».
