“EN EL UMBRAL DE LA SEMANA SANTA”

«La Cuaresma es el otoño de la vida espiritual, en el que debemos cosechar los frutos y almacenarlos para todo el año. Haga todo lo posible —se lo ruego— para enriquecerse con estos tesoros preciosos que nadie podrá robarle y que no se oxidan (cf. Mt 6,20). Recuerde lo que digo con frecuencia: mientras pretendamos vivir dos Cuaresmas al mismo tiempo, nunca conseguiremos vivir bien ni siquiera una. Por tanto, vivamos la Cuaresma actual como si fuera la última, entonces la aprovecharemos bien» (De una carta de San Francisco de Sales a Juana Francisca de Chantal).

Amado Padre, hemos llegado al final de nuestro itinerario cuaresmal, que nos ha conducido hasta el umbral de la Semana Santa. Ha sido un largo camino, marcado también por el estallido de una guerra que ahora amenaza incluso a la Ciudad Santa de Jerusalén. No obstante, espero que todos hayamos salido fortalecidos y que hayamos cosechado buenos frutos. Estas son las «flores» que hemos ido recogiendo al final de cada meditación, siguiendo también una inspiración de san Francisco de Sales, de quien procede la cita que escuchamos al inicio. Son tus dones, amado Padre, que nos envías desde tu corazón para fortalecer nuestra fe.

Ahora, durante la Semana Santa, contemplaremos a tu Hijo y cómo te glorifica llevando a su consumación la obra que Tú le encomendaste realizar. En Él te vemos a ti, ¡y eso nos basta! (cf. Jn 14, 9).

Por tanto, los «3 Minutos para Abbá» guardarán silencio durante la Semana Santa. Mientras meditamos día a día los acontecimientos de la Pasión y Muerte de tu Hijo, te daremos las gracias de todo corazón por habérnoslo enviado. De su mano, seguiremos su camino, con la mirada puesta en ti, y, al igual que Él, también nosotros queremos cumplir siempre tu voluntad. ¡Eso es lo más importante!

NOTA: Este es el enlace para seguir las meditaciones diarias de la Semana Santa: https://es.elijamission.net