“EL SEÑOR ENJUGA LAS LÁGRIMAS”  

«Acabará para siempre con la muerte. Enjugará el Señor Dios las lágrimas de todos los rostros» (Is 25,8).

Amado Padre, se acerca el día en que, a través de tu Iglesia, nos recuerdas la gran obra que has realizado por medio de tu Hijo. Allí, en el Calvario, acabaste para siempre con la muerte. Así, has enjugado las lágrimas de todos los rostros, porque todos los hombres pueden alcanzar la vida eterna si creen en tu Hijo y reconocen tu amor manifestado en Él.

Llega la hora, la hora infinitamente santa en la que tu Hijo lo consumó todo; aquella hora para la cual vino al mundo con el fin de redimir a la humanidad y mostrarte su obediencia hasta la muerte.

Cuán dolorosa se torna aquella hora al ver hasta qué punto te rechazan los hombres y cómo los poderes del mal muestran todo su odio. Sin embargo, ¡la convertiste en la hora de la gracia por excelencia! ¡Su muerte nos trajo la vida! ¿Quién podrá comprender este amor en toda su profundidad? Podemos simplemente adorarlo y dejar que entre en nuestro corazón a través de la fe.

En el Mensaje a sor Eugenia Ravasio, nos describes el amor que manifestaste en aquella hora: «En mi Hijo me maltratarán, a pesar de todo el bien que les hará. En mi Hijo me calumniarán y me crucificarán para matarme. Pero, ¿me detendré por esto?»

No, amado Padre, no te detuviste y nunca te cansarás de guiar a tus hijos de vuelta a casa. Tu Hijo se ha convertido en el camino a ti. Esa es nuestra esperanza: que Tú sigues buscando a los que aún están lejos y nos invitas a salir contigo en su busca.

NOTA: Mañana comienza la Cuaresma. A través de las meditaciones diarias sobre la Palabra de Dios, ofreceré una especie de retiro espiritual para estos cuarenta días. Los «3 Minutos para Abbá» continuarán y complementarán de forma meditativa los temas tratados en las meditaciones diarias.