“EL AMOR TRIUNFANTE”  

«No te desanimes si otros te rechazan o incluso te odian. Permanece en el amor, que soy Yo mismo. Tal vez así puedas conquistarlos» (Palabra interior).

Sin duda, es difícil soportar el rechazo de otras personas, pues hemos sido creados por nuestro Padre celestial por amor y para el amor. En la senda del amor, nuestra vida puede desarrollarse en verdadera armonía. En cierto sentido, el rechazo y el odio cuestionan nuestra existencia, más aún cuando se trata de personas que han sido o son cercanas a nosotros.

Pero esto no debe hundirnos ni acobardar nuestro corazón ni hacer que nos encerremos en nosotros mismos. Tampoco debe hacernos esclavos de quienes nos rechazan, siempre dispuestos a complacerles para ganarnos su aprobación. De esta forma, nuestro ser se deformaría.

Entonces, ¿cuál es la respuesta correcta?

El Señor mismo nos la da. Su amor por los hombres nunca ha cesado ni cesará. Por eso, debemos elevar nuestro corazón a Dios y presentarle todos los sentimientos que surgen en nosotros cuando somos rechazados. En su amor, la amargura se disipará, el veneno desaparecerá y el dolor de las heridas se aliviará.

Si atravesamos este proceso sanador y reconfortante del amor de Dios en nuestro interior, nos sumergiremos aún más profundamente en él. A partir de ahí, adquiriremos una nueva libertad hacia aquellas personas que nos rechazan y aprenderemos a mirarlas con el amor de Dios, pero sin ningún tipo de servilismo, sino con la dignidad de un amor triunfante. ¡Así tal vez incluso podamos conquistarlos!