ESCENA 1
(Una mujer ve a un hombre que parece algo perdido…)
FIEL: ¿Sois nuevo aquí en Milán?
PAULINO: Sí, vengo de un largo viaje y regreso a Roma, pero he tenido que hacer una parada aquí.
FIEL: Parecéis clérigo.
PAULINO: ¡Lo soy!
ESCENA 1
(Una mujer ve a un hombre que parece algo perdido…)
FIEL: ¿Sois nuevo aquí en Milán?
PAULINO: Sí, vengo de un largo viaje y regreso a Roma, pero he tenido que hacer una parada aquí.
FIEL: Parecéis clérigo.
PAULINO: ¡Lo soy!
Las últimas tres meditaciones, se las hemos dedicado a Santa Juana de Arco. Nosotros, como comunidad, rezamos cada día pidiendo que se nos conceda comprender aún mejor su misión, y que su honor sea plenamente restituido. ¿Por qué pedimos eso?
Para Juana de Arco, había llegado la etapa más difícil de su misión. Tuvo que cargar todo el peso de la cruz, de la cual nadie que esté plenamente al servicio de su Señor queda exento.
A los ingleses no les hubiera bastado con capturar y dar muerte a Juana, pues sabían que entonces todo el pueblo francés la habría visto como mártir y les hubiera servido de inspiración para seguir con su causa de liberar a la nación. leer más
Comienza ahora la misión de Santa Juana de Arco a la cabeza de las tropas francesas.
Su sola presencia les mostraba a los soldados y oficiales que Dios intervendría concretamente en la situación de Francia. Así, la población y los combatientes recobraron el ánimo y la valentía, y creyeron en la misión de la Doncella. Su presencia era tan impactante que mucha gente la veía como un ángel de Dios.
El 6 de enero le había dedicado una parte de la meditación a Santa Juana de Arco, porque era el día de su cumpleaños. El 16 de mayo de 2020 habíamos celebrado el centenario de su canonización. Para nosotros, que preparamos estas meditaciones diarias, fue una gran fiesta, porque estamos muy unidos a esta santa, de muchas maneras. En este contexto, queremos volver a compartir con ustedes a lo largo de los próximos tres días su historia a manera de audionovela. Santa Juana, la Doncella de Orléans, es la persona mejor documentada de la Edad Media. ¡Su misión es más que extraordinaria! Esperamos con ello también glorificar a Dios, nuestro Padre, quien tanto agració a esta Doncella, que, por desgracia, a menudo es incomprendida. Además, estamos convencidos de que la misión de Santa Juana de Arco es de gran importancia, especialmente en nuestros tiempos difíciles:
En el año 2020, me había propuesto dedicar el día 7 de cada mes a una meditación sobre Dios Padre. Siempre y cuando sea posible, quisiera continuar con ello en este año, porque es muy enriquecedor conocer a la Santísima Trinidad tanto en su unidad como en cada una de sus tres Personas.
Con esta meditación, cerramos esta serie de reflexiones que hemos preparado para los días de la Navidad. A partir de mañana retomaremos nuestras acostumbradas meditaciones sobre los textos bíblicos del día. Con la gracia de Dios, espero poder continuar con esta labor durante este año que empieza. Las meditaciones estarán acompañadas por los cantos del Coro Harpa Dei, aunque no en la misma intensidad que en estos días de la Octava de Navidad.

En nuestras representaciones, el pesebre de Belén no sólo brilla con el resplandor del Niño Jesús, con la presencia de María y José, con los pastores que se apresuran a llegar, con los Reyes magos que vienen desde el Oriente para ofrecerle sus dones y para adorarlo… Desde hace mucho tiempo, se ha hecho tradición incluir en el pesebre a la Creación no racional. El buey y el asno son silenciosos testigos de la Natividad del Señor. Y la presencia de estos animales se hace significativa

“Ya conocéis la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para enriqueceros con su pobreza”. (2Cor 8,9)
“Una pobreza que nos enriquece”–así podríamos describir el suceso de la Natividad.

Los pastores de los campos de Belén acogen llenos de gozo el mensaje del ángel, y van de prisa a buscar al Recién Nacido. Son personas sencillas, y en la simplicidad de su corazón comprenden la importancia del mensaje que han recibido. ¡Ciertamente habrán quedado totalmente fuera de sí ante el sublime acontecimiento de la gruta de Belén!