El que quiera enriquecer e intensificar su vida de oración, encontrará una práctica muy valiosa en la tradición de la Iglesia oriental: Es la así llamada “oración del corazón” u “oración de Jesús”.
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El Santo Rosario
Después de haber reflexionado sobre los padecimientos de la oración y sobre la Adoración eucarística, dirijámonos ahora a las diversas formas de oración. A pesar de que la oración es, en sí misma, algo sencillo, no siempre nos resulta fácil orar, y menos orar bien. También esto es un arte, y para aprenderlo conviene estudiar las variadas formas y métodos de oración que existen, y, sobre todo, practicar fervorosamente la oración como tal.
La Adoración Eucarística (Parte II)
La adoración eucarística y la sanación interior
Los hombres en general –y también nosotros, los fieles– solemos estar heridos en nuestro interior, porque no hemos recibido el suficiente amor o hemos experimentado un abuso de nuestro amor. En consecuencia, pueden surgir graves deficiencias en el alma, y el ámbito afectivo puede sufrir un trastorno tal, que estas personas muy heridas podrían llegar a cerrarse interiormente.
Padecimientos en la oración (Parte I)
Quien emprenda seriamente una vida de oración –es decir, que no sólo ore ocasionalmente o cuando esté pasando una gran angustia– se dará cuenta de que no siempre es un camino fácil; sino que hay padecimientos que pueden hacer que la oración incluso se nos vuelva fatigosa. Por tanto, tendremos que luchar contra la pereza de nuestra naturaleza humana, atravesar procesos de purificación y, por supuesto, confrontarnos con diversas tentaciones, que quieren desanimarnos.
Preparación para la oración
La mejor preparación para la oración, que al mismo tiempo es su fruto, es el enfoque de nuestra vida en Dios. Esto significa, en primera instancia, vivir en estado de gracia; es decir, en conformidad con la voluntad divina.
Sólo bajo esta condición la oración podrá ser profundamente eficaz y Dios podrá penetrar en nuestro corazón. Nosotros, por nuestra parte, nos volveremos cada vez más capaces de escuchar a Dios, de entenderlo y buscarlo entrañablemente.
Introducción a la oración
NOTA: Hemos decidido prolongar la serie sobre la vida espiritual, esperando que sea de provecho para nuestros oyentes, para que puedan hacerse una idea más completa del camino de seguimiento de Cristo. En la medida de lo posible, seguiremos ofreciendo los enlaces donde podrían encontrar una meditación de años anteriores basada en la lectura o en el evangelio del día.
La virtud de la justicia
“La justicia es la constante y firme voluntad de dar a cada uno lo que le corresponde.” (Santo Tomás de Aquino)
En esta sencilla definición encontramos la base para la práctica de esta virtud cardinal. La justicia se dirige, en primer lugar, a Dios mismo, pues no hay nada que sea más justo que rendirle a Él el culto que le corresponde como Creador y Padre: la adoración, el honor, la gloria, la gratitud, la confianza, el fiel cumplimiento de sus mandamientos, el humilde y entregado servicio a Él…
La virtud de la prudencia
“Porque es el Señor quien da la sabiduría y de su boca brotan el saber y la prudencia” (Prov 2,6).
La virtud de la prudencia suele considerarse como la “auriga virtutum”; es decir, la moderadora o conductora de las otras virtudes, porque ella nos ayuda a aplicar la virtud que corresponda en las circunstancias dadas, de forma sabia y sensata. Con ella aprendemos a discernir debidamente las cosas, y nos enseña a dar la respuesta correcta en cada situación.
La ascesis de los pensamientos (Parte III)
NOTA: Durante estos días estaremos desarrollando en las meditaciones un tema para la vida espiritual. Para quienes deseen escuchar una meditación basada en el evangelio del día (Lc 11,29-32), dejamos aquí el enlace correspondiente: http://es.elijamission.net/el-signo-del-senor-y-su-iglesia-2/#more-7325
El rechazo de los pensamientos inútiles
Ayer nos habíamos enfocado en mostrar la importancia de la ascesis de los pensamientos para obtener el dominio sobre ellos y ser nosotros quienes decidamos qué clase de atención le damos o no a cada pensamiento. Nos habíamos centrado especialmente en la lucha contra los pensamientos malos, a los que hay que combatir decididamente para que no ganen terreno en nuestro interior.
La ascesis de los pensamientos (Parte II)
NOTA: Durante estos días estaremos desarrollando en las meditaciones un tema para la vida espiritual. Para quienes deseen escuchar una meditación basada en el evangelio del día (Lc 17,11-19), dejamos aquí el enlace correspondiente: http://es.elijamission.net/la-gratitud/
El rechazo de los malos pensamientos
Todo pensamiento voluntario –es decir, consciente– que se oponga a Dios y a los hombres, debe ser radicalmente combatido.
