San Francisco había enviado a seis de sus frailes a predicar el Evangelio en tierras de sarracenos. Él mismo había intentado convertir al sultán de Egipto, pero no lo consiguió.
El superior de los seis misioneros enfermó, por lo que los cinco restantes partieron hacia España. Se llamaban Berardo, Otón, Pedro, Acursio y Adyuto. Su misión era anunciar el mensaje de Cristo a los musulmanes que vivían en España. Su primer destino fue Sevilla, que por entonces estaba bajo dominio musulmán, al igual que todo el sur de la península ibérica.
