En la meditación de ayer, habíamos escuchado que, según San Juan de la Cruz, cuando uno toma la decisión de emprender más intensamente el camino de seguimiento de Cristo, el Diablo trata de impedir el paso decisivo, infundiéndonos miedo, distrayéndonos y tentándonos de diversas formas. No pocas veces los obstáculos pueden venir de parte de las personas más cercanas a nosotros, pero que no se han decidido por seguir enteramente al Señor ni entienden este camino. Incluso pueden ser personas piadosas, pero que no tienen una relación lo suficientemente profunda con el Señor como para comprender el misterio entre Dios y el alma llamada por Él. Así, puede suceder que estas personas crean tener que desaconsejar o incluso advertir de emprender este camino más intenso.
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La virtud de la fortaleza (Parte III)
Habíamos reflexionado sobre la virtud de la fortaleza en contexto con las lecturas del libro de los Macabeos; aquellos hombres y mujeres valientes del Pueblo de Israel. También señalé que necesitamos esta virtud para nuestro testimonio cristiano en el mundo, que, en un caso extremo, puede llegar hasta el martirio. Podemos entrenarnos en la virtud de la fortaleza, y no debemos dejarnos desanimar en caso de que seamos temerosos por naturaleza. La historia de la novicia Blanca de la Force (narrada en la novela de Gertud von Le Fort: “La última del cadalso”) puede alentar a estas almas temerosas, mostrándoles que también ellas pueden ser capaces de actos heroicos.
La virtud de la fortaleza (Parte II)
La fortaleza –que es considerada como una de las cuatro virtudes cardinales– hace parte del equipamiento básico de un soldado. Si éste no se vuelve valiente, no se podrá contar con él en las batallas más duras, pues el miedo se apoderaría de él, de tal manera que la situación se pondría peligrosa para todos sus compañeros.
La virtud de la fortaleza (Parte I)
Las lecturas de los últimos días nos presentaron impresionantes ejemplos de fe, fidelidad y fortaleza. Por ello, he decidido dedicar la meditación de hoy y de los próximos días a la virtud cardinal de la fortaleza. En estos tiempos de confusión, resulta particularmente importante aspirar y practicar esta virtud, para poder resistir a las diversas tentaciones que se nos ofrecen. Tomemos como modelo a aquellas personas que conocimos en las lecturas de los últimos días, que nos mostraron que la obediencia y la fidelidad a Dios están por encima de todos los valores terrenales y que, con la ayuda de Dios, incluso es posible vencer el miedo.
Flavia Elena Augusta
La meditación de hoy queremos dedicársela a Santa Elena, Emperatriz y madre del Emperador Constantino. El 18 de agosto es considerado el día de su muerte, por lo que en esta fecha suele celebrarse su memoria en la Iglesia Católica.
En lugar de tomar una lectura bíblica, iniciaremos esta meditación con unas palabras del cántico del Magníficat:
El Señor “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes” (Lc 1,52).
FIESTA DE DIOS PADRE: “El Padre de todos los hombres”
A través de las meditaciones de los últimos días, hemos podido encontrarnos más de cerca con Dios Padre. A veces las experiencias negativas que hemos tenido en nuestra vida nos impiden reconocer la verdadera imagen de Dios, por ejemplo, si la relación con nuestro padre biológico ha sido más bien problemática. Sin embargo, no hay que dejarse abatir por estas experiencias, sino que entonces será aún más necesario que descubramos a Dios como nuestro amoroso Padre, que puede sanar nuestras heridas y llenar consigo mismo cualquier vacío interior.
NOVENA A DIOS PADRE – Día 9: “Un regalo para Ti, Padre”
Estamos ya a las puertas de la fecha que Tú propusiste para la Fiesta litúrgica en Tu honor: el 7 de agosto o el primer domingo del mismo mes.
Padre, siempre somos abundantemente bendecidos por Ti… En algún momento, nosotros, Tus hijos –en toda nuestra debilidad– queremos devolverte algo. ¡Sabemos que lo más hermoso que podemos darte es nuestro corazón! ¡Éste ha de pertenecerte totalmente y sin reservas!
NOVENA A DIOS PADRE – Día 8: “¿A quién enviarás?”
Como nos das a entender, Amado Padre, Tú no estás lejos, sino muy cerca de nosotros, y te acercarás aún más, en la medida en que te lo permitamos y te abramos nuestro corazón.
Puesto que es así y Tú nos llamas a una infinita confianza, sabiendo que estás pendiente de todo lo que sucede a tus hijos, nos acercamos a Ti también en esta hora de la historia, para preguntarte qué es lo que actualmente está aconteciendo en la Tierra.
Hay tanta discordia y confusión. Incluso tu Iglesia está involucrada, y parecería que los poderes anticristianos obtienen cada vez más dominio. ¿Puedes darnos una luz?
NOVENA A DIOS PADRE – Día 7: “Anticipo del gozo celestial”
Amado Padre, es cierto que sólo en la eternidad, al contemplarte de faz en faz, experimentaremos la plenitud de la felicidad, hacia la cual nos dirigimos. ¡No cabe duda!
Sin embargo, no es que Tú quieras que hasta entonces sólo experimentemos dolor, aunque a veces esto nos ayude a no disfrutar una falsa felicidad. Si fuese así, Amado Padre, no nos hubieras dicho por medio de nuestro amigo San Pablo que hemos de estar siempre alegres (Fil 4,4).
NOVENA A DIOS PADRE – Día 6: “Tu Nombre ahuyenta las tinieblas”
Amado Padre, a menudo nos enfrentamos al mal, tanto dentro como fuera de nosotros. A veces incluso podría dar la impresión de que el mal triunfa. Él se presenta potente e intenta opacar nuestra visión y determinar nuestros sentimientos.
A la Madre Eugenia Tú le dijiste:
“¿Queréis obtener la victoria sobre vuestro enemigo? Invocadme y triunfaréis victoriosamente sobre él.”
