Novena a Dios Padre – Día 1: “Dios es amor”

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A lo largo de los próximos 9 días, escucharemos breves meditaciones sobre nuestro Padre del cielo, intercaladas con cantos en su honor. Algunos fieles católicos celebran cada 7 de agosto una Fiesta en honor del Padre Celestial, el Padre de toda la humanidad. Esta fiesta se remonta a una petición que Él mismo expresó a la Madre Eugenia Ravasio en el año 1932. Esta revelación privada fue cautelosamente examinada y aprobada por el obispo local de la diócesis donde sucedieron los acontecimientos. Yo mismo también me topé hace varios años con este mensaje y me pareció muy valioso, pues me ayudó a profundizar mi relación con Dios Padre.

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Novena a Dios Padre – Día 1: “Dios es amor”

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A lo largo de los próximos 9 días, escucharemos breves meditaciones sobre nuestro Padre del cielo, intercaladas con cantos en su honor. Algunos fieles católicos celebran cada 7 de agosto una Fiesta en honor del Padre Celestial, el Padre de toda la humanidad. Esta fiesta se remonta a una petición que Él mismo expresó a la Madre Eugenia Ravasio en el año 1932. Esta revelación privada fue cautelosamente examinada y aprobada por el obispo local de la diócesis donde sucedieron los acontecimientos. Yo mismo también me topé hace varios años con este mensaje y me pareció muy valioso, pues me ayudó a profundizar mi relación con Dios Padre.

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Parte V: El Anticristo en la novela de Michael O’Brien

Hoy nos detendremos en otro libro que aborda el tema del Anticristo.

Al igual que Robert Benson, Michael O’Brien, un autor que aún vive, desarrolla su relato apocalíptico en forma de novela. El personaje principal de su trilogía es un judío converso que llegó a ser sacerdote católico: el padre Elías.

La historia relata el ascenso de un hombre que ejerce una enorme fuerza de atracción sobre la humanidad. O’Brien menciona algunos antecedentes de su juventud que sugieren que, en el fondo, es una persona verdaderamente cruel, aunque hacia fuera se muestre impecable y virtuoso. En el transcurso de la historia, el padre Elías se entera de que este hombre ha mandado matar a algunos de sus adversarios políticos y de que tiene a su alrededor hombres violentos que ejecutan sus órdenes.

El padre Elías, que antes de su conversión también había iniciado una prometedora carrera política, recibe del Santo Padre el encargo de enfrentarse a este hombre para tratar de salvar su alma y exhortarlo a que se aparte de los caminos de perdición. Tanto el Papa como el padre Elías tienen claro que este poderoso político podría ser el Anticristo.

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Parte III: El Anticristo conforme al relato de Soloviov

En la meditación de hoy y de mañana, analizaremos cómo se describe al Anticristo en la literatura que he leído sobre este tema.

Suele describírselo sobre todo como una figura política dotada de un extraordinario carisma, que viene a ofrecer soluciones a los problemas políticos y sociales más urgentes.

Según cómo suele representarse, el Anticristo poseerá una enorme fuerza de atracción, de modo que las personas difícilmente podrán sustraerse a su fascinación. Hacia fuera, se mostrará como una persona espiritual y aparentemente virtuosa, un hombre con una gran cultura que parece abierto a los asuntos religiosos.

En este sentido, se nos presenta una imagen del Anticristo distinta a la de tantos anticristos a lo largo de la historia que se han mostrado como violentos tiranos.

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Parte II: Figuras anticristianas y el último Anticristo

Parte II: Figuras anticristianas y el último Anticristo

Como mencionamos ayer en la introducción a esta serie, las Sagradas Escrituras no solo hablan del «Anticristo» en singular, sino también de «muchos anticristos». Al final de la meditación de ayer, hablé del «espíritu anticristiano», que debemos aprender a identificar dondequiera que se manifieste e intente confundir a las personas con su perniciosa influencia.

El «anticristo interior»

Algunos autores que han estudiado este tema también hablan de un «anticristo interior» que habita en cada uno de nosotros. Esto es cierto en el sentido de que la tentación de oponerse a Dios anida en nuestro interior y debemos aprender a rechazarla y, si es posible, incluso a vencerla. Resulta fácil entenderlo si tenemos presente que el «espíritu anticristiano» es el espíritu de Lucifer, que intenta ejercer su influencia por doquier, ya sea confundiendo a las personas desde dentro o influyendo en ellas de muchas formas externas. El objetivo sigue siendo el mismo: los poderes de las tinieblas quieren dominar a las personas y rivalizar así con el reinado de Cristo. Para luchar contra ese «anticristo interior», debemos recurrir a todas las armas espirituales que forman parte del equipamiento básico en el seguimiento de Cristo, que abordaremos más adelante.

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LA AMENAZA ANTICRISTIANA Y CÓMO AFRONTARLA Parte I: Introducción al tema

Observaciones preliminares

Tras haber profundizado recientemente en el tema del autoengaño y en algunos engaños comunes en el mundo y en la Iglesia, conviene iniciar ahora una serie de meditaciones sobre el Anticristo y el espíritu en el que éste actuará. Ya he abordado este tema en varias publicaciones y, en el año 2020, escribí una serie de reflexiones que ahora me servirán de base. Este tema cobra cada vez más relevancia, ya que el espíritu anticristiano está actuando de forma masiva en el mundo y, entretanto, incluso en la Iglesia. Algunos podrían objetar que sería mejor centrarse en los aspectos positivos del Evangelio. Sin embargo, una cosa no excluye la otra. La Sagrada Escritura habla con bastante frecuencia de Satanás y de la influencia de los poderes hostiles a Dios, y exhorta a los fieles a estar preparados para el combate espiritual. Por tanto, no se puede pasar por alto estos temas. Lo importante es no abordarlos de forma sensacionalista y no despertar una fascinación malsana por lo oscuro.

Quienes prefieran escuchar una meditación sobre la lectura o el evangelio del día, encontrarán los respectivos enlaces al final del texto. Quisiera recalcar que algunas de estas meditaciones fueron escritas hace varios años, por lo que quizá a veces hagan referencia a temas que hoy en día ya no sean actuales.

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San Buenaventura: el Doctor Seráfico

Una de las estrellas que brillan en el firmamento de la Iglesia, como podríamos definir a los santos, es San Buenaventura. En el calendario tradicional, su fiesta se celebra el 14 de julio; en el nuevo rito, un día más tarde.

Buenaventura poseía grandes dotes intelectuales y supo ponerlas enteramente al servicio del Reino de Dios. Nació hacia el año 1221 en Bagnoregio (Italia) y murió el 15 de julio de 1274 en Lyon (Francia). De nuestro santo puede decirse que era un escriba que brillaba como el sol (cf. Mt 13,43). Debido a su ardiente amor al Señor, se lo llamó el “Doctor Seráfico”.

Se cuenta que, cuando Buenaventura era niño, fue curado por Dios gracias a una bendición que le dio San Francisco de Asís. Según esta misma fuente, también su nombre se lo habría dado este santo. Cuando su madre llevó al niño curado donde el moribundo Francisco, éste habría exclamado: “¡Oh, buena ventura!” Así, posteriormente su nombre religioso como franciscano fue: Buenaventura.

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San Juan Gualberto: Fundador de la Orden de Vallombrosa

¡Qué flores tan maravillosas crecen en el jardín de Dios! Nunca podremos admirarlas lo suficiente si las entendemos como las vidas de los santos que nos han sido legadas. De hecho, la Iglesia goza de una gran riqueza de santos y cada una de sus vidas, así como de sus muertes, nos relata la historia del amor de Dios hacia aquellos hijos suyos que decidieron seguir sus caminos. Sin embargo, algunos no lo hicieron desde el principio.

Así sucedió con san Juan Gualberto.

Nació en Florencia en el año 985 en el seno de una familia noble. Desde su juventud, estaba destinado al servicio militar. Su padre, un guerrero, educó a aquel muchacho tan vivaz en las bellas artes y cultivó en él la conciencia de la dignidad y el honor de un guerrero. Sin embargo, no se menciona nada acerca de una educación en la religiosidad y la virtud cristiana.

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Envía a tus profetas

Is 6,1-8

El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado en un trono excelso y elevado, y sus haldas llenaban el templo. Unos serafines se mantenían erguidos por encima de él; cada uno tenía seis alas: con un par se cubrían la faz, con otro par se cubrían los pies, y con el otro par aleteaban. Uno a otro se gritaban: “Santo, santo, santo, Yahvé Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria.” 

Se conmovieron los quicios y los dinteles a la voz de los que clamaban, y el templo se llenó de humo. Yo me dije: “¡Ay de mí, estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros y vivo entre gente de labios impuros; y he visto con mis propios ojos al rey Yahvé Sebaot!” Entonces voló hacia mí uno de los serafines con una brasa en la mano, que con las tenazas había tomado de sobre el altar, y tocó mi boca diciendo: “Como esto ha tocado tus labios, se ha retirado tu culpa, tu pecado está expiado.” Y percibí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré?, ¿quién irá de nuestra parte?” Dije: “Yo mismo: envíame.” leer más

Astutos como serpientes y mansos como palomas

Mt 10,16-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: “Mirad que os envío como a ovejas en medio de lobos: sed, pues, astutos como serpientes y mansos como palomas. Cuidaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en las sinagogas. A causa de mí, seréis llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo vais a hablar o qué vais a decir: lo que debáis decir se os dará a conocer en ese momento, porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará en vosotros. El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Vosotros seréis odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra, y si os persiguen en esta, huid a una tercera. Os aseguro que no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre.”

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