“EL AGUA DE VIDA ETERNA”

Amado Padre, con cuánta delicadeza guió tu Hijo a la mujer junto al pozo de Jacob hacia el conocimiento de la verdad, de modo que ella pudo reconocerlo como el Mesías y convertirse en testigo suyo para muchos otros samaritanos. Así procedes con frecuencia: encuentras a alguien que te abre su corazón, a quien puedes conceder tu luz y darte a conocer para que luego sea él quien lleve el mensaje a otras personas. También ellas deben enterarse de que aquel a quien anhelan todos los que quieren vivir en la verdad realmente está ahí, esperándolos. leer más

“VERDADERO ALIMENTO PARA EL ALMA”

Amado Padre, en el evangelio de hoy volvemos a encontrarnos indirectamente con aquellos poderíos que se rebelaron contra ti. ¡Te agradecemos infinitamente porque tu Hijo ha liberado a la humanidad de su poder! No obstante, esperamos con ansias el momento en que la luz y las tinieblas se separen de forma definitiva y nunca más seamos atacados por ellas en la eternidad.

leer más

“EL TEMOR DE DIOS: UNA GRAN DICHA”

Amado Padre, si el temor de Dios reinara en y entre los hombres, las cosas serían muy distintas en el mundo. Cada uno empezaría preguntándose si lo que dice o hace concuerda con lo que Tú quieres de él. ¡Solo eso ya sería maravilloso! Además, se cuidaría de hacer daño al prójimo, que, al igual que él, está llamado a vivir como hijo de Dios. Tendría siempre presentes todos tus mandamientos, así como las instrucciones que nos dejó el Señor y sus apóstoles y que la Iglesia, la «Maestra de los pueblos», ha custodiado y transmitido a lo largo de los siglos. En realidad, todo sería distinto y el Reino de Dios se extendería en la Tierra. Los poderosos y los gobernantes prestarían especial atención a tu Ley y buscarían siempre tu consejo y el de aquellos que te temen y te aman.

leer más

“EL SEÑOR PERDONA GUSTOSAMENTE”

Amado Padre, gracias al perdón que ofreces a través de tu Hijo Jesucristo, ¡cómo alivias las cargas que pesan sobre las naciones o sobre los individuos, si tan solo acuden a ti!

¡Cuán pesadas son las cargas que a veces las personas llevan sobre sí, hasta el punto de que apenas pueden moverse libremente! ¡Cuán aplastantes son las culpas que no han sido perdonadas, cómo marcan el ser de la persona y la doblegan, queriendo incluso esclavizarla para siempre! Aunque no se dé cuenta o no quiera admitirlo, su vista está empañada y se esconde de ti, como nuestros primeros padres se ocultaron de tu mirada después de haber pecado (cf. Gn 3,8).

leer más

“UN CORAZÓN PURO EN EL EJÉRCITO DEL CORDERO”

Habiendo purificado nuestro corazón, amado Padre, podremos atrevernos aún más a emprender cosas grandes sin descuidar las pequeñas. ¿Acaso san Pablo no dio el buen testimonio de la fe ante los grandes de este mundo (cf. Hch 26)? ¿No denunciaron Elías y Juan Bautista intrépidamente a los reyes el mal que estos cometían (1Re 18,17-18 y Mt 14,3-4)? ¿Y los apóstoles no dieron un valiente testimonio de tu amado Hijo ante el Sanedrín (Hch 4,1-20)? ¿Quién les hizo capaces de ello, si no Tú? Tú les comunicaste el espíritu de fortaleza. Y ese mismo espíritu es el que necesitamos hoy para resistir a las maquinaciones de los espíritus malignos y de las personas que, consciente o inconscientemente, cooperan con ellos.

leer más

TU SELLO EN MI CORAZÓN

 

Amado Padre, nos hemos puesto en camino para obtener un corazón puro. De hecho, Tú quieres concedérnoslo, pero también debemos poner de nuestra parte. No deseamos otra cosa que, tras haber oído la palabra de la verdad, el Evangelio de la vida, y habiendo creído, ser sellados por el Espíritu prometido (cf. Ef 1,13).

leer más

“UN CORAZÓN PURO”

Hoy, amado Padre, queremos reflexionar sobre el corazón puro. Debe tratarse de un corazón que te pertenezca sin reservas, que ya no busque su realización personal, sino solo estar contigo y servirte. Un corazón como el de la Santísima Virgen María, un corazón que es feliz en lo más profundo porque ha encontrado su hogar. Ya no busca nada para sí mismo ni se deja seducir por las cosas de este mundo, por falsas esperanzas e ilusiones. Es un corazón en el que Tú habitas y has puesto tu tienda. ¡Un corazón así es infinitamente valioso a tus ojos y nunca lo abandonarás!

leer más

“CONFIANZA EN EL AMOR DEL PADRE”

A veces, amado Padre, no nos resulta fácil creer firmemente en tu omnipotencia cuando vemos tanta injusticia atroz en el mundo y nos invade la impresión de que Tú no intervienes.

Como tus discípulos en el Evangelio (Lc 9,54), ciertamente nosotros también habríamos querido hacer caer fuego del cielo muchas veces para castigar a quienes se oponen a tu voluntad y reprender severamente a los que se niegan a aceptar la fe. También es difícil presenciar cómo muchas personas sufren injusticias, a menudo por parte de unos pocos que hacen el mal.

leer más