«La Cuaresma es el otoño de la vida espiritual, en el que debemos cosechar los frutos y almacenarlos para todo el año. Haga todo lo posible —se lo ruego— para enriquecerse con estos tesoros preciosos que nadie podrá robarle y que no se oxidan (cf. Mt 6,20). Recuerde lo que digo con frecuencia: mientras pretendamos vivir dos Cuaresmas al mismo tiempo, nunca conseguiremos vivir bien ni siquiera una. Por tanto, vivamos la Cuaresma actual como si fuera la última, entonces la aprovecharemos bien» (De una carta de San Francisco de Sales a Juana Francisca de Chantal).
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“SEGUIR AL SEÑOR SIN CAER EN CEGUERA”
Amado Padre, en el evangelio de hoy (Jn 11,47-54) nos encontramos con la obstinación y la ceguera de los líderes religiosos de aquella época. Estas alcanzaron dimensiones alarmantes y les llevaron incluso a tramar la muerte de Jesús. Se engañaban a sí mismos, de modo que la verdad ya no tenía acceso a sus corazones.
“NUESTRO CORAZÓN: UN RECINTO DE PAZ”
«Ahora te seguimos de todo corazón» (Dn 3,41).
Estas palabras, amado Padre, te las dirigió Azarías mientras se encontraba en el horno ardiente junto con los otros dos jóvenes fieles a ti. Antes, te había confesado que el sufrimiento de los judíos como desterrados en Babilonia era consecuencia de haber abandonado tus mandamientos y preceptos.} leer más
“EL REINO DE SU AMOR”
“En el corazón de María, el Padre edifica el Reino de su amor” (San Juan Eudes).
¡Qué bella constatación de San Juan Eudes! Efectivamente es así: la Virgen acogió plenamente el amor de Dios y dio la respuesta que nuestro Padre pide y espera de nosotros, los hombres. Al decir “hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38), María abrió las puertas para que el Padre pudiese desplegar sin impedimentos su plan de salvación. Y Dios le encomendó lo más valioso que podía dar a los hombres: a su amado Hijo.
TODO LO DIRIGES SEGÚN TU VOLUNTAD
¡Qué conmovedora es la historia de Daniel (Dn 14,27-42), amado Padre, a quien los idólatras arrojaron al foso de los leones por desenmascarar a sus falsos dioses y sacar a la luz la astucia con la que engañaron al rey Ciro!
Pero los leones no le hicieron daño, tal y como escuchamos también en la vida de otros santos, como Santa Martina de Roma.
ORACIÓN PARA QUE EL SEÑOR INTERVENGA
Amado Padre, el ejemplo de la ciudad de Nínive nos muestra que es posible que los hombres escuchen las advertencias que les diriges por boca de los profetas, hagan penitencia por sus pecados y, de este modo, queden eximidos de la desgracia que estaba a punto de sobrevenirles.
“EL CONOCIMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO”
Amado Padre, sospechar que tu Hijo realiza milagros por el poder del diablo (Mt 12,24) y que está poseído por un demonio cuando pronuncia palabras de sabiduría (Jn 8,52) es ir demasiado lejos. ¡Pero, por desgracia, así sucedió en Israel!
“LA LUZ DEL MUNDO”
«Yo soy la luz del mundo» (Jn 8,12).
¿Acaso hay palabra más hermosa que ésta que Tú, amado Padre, nos concediste a través de tu Hijo? Todos anhelamos la luz. Incluso en el plano natural, la luz nos llena de alegría, ¡y cuánto más la sobrenatural, que todo lo esclarece!
¿Por qué tantas personas pasan de largo ante esta luz? ¿Acaso aman más las tinieblas que la luz, como atestigua la Sagrada Escritura?
“RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS Y VIDA ETERNA”
¿Por qué, amado Padre, ni siquiera el signo de la resurrección de un muerto bastó para que los fariseos reconsideraran su postura hostil hacia Jesús? ¿No es suficiente que ocurra un milagro de tal magnitud para que quede patente que Tú estás obrando? ¿Qué más habría de suceder?
Podemos anticipar tu respuesta, porque ya nos la has dado una y otra vez en la Sagrada Escritura; y también en la vida de tus santos acontecía que ni siquiera los milagros más evidentes podían mover a los tiranos a la conversión.
VIGILANCIA ESPIRITUAL
“Haz que te encuentre siempre en vela, para que pueda contar contigo a toda hora” (Palabra interior).
La vigilancia es un concepto clave para nuestra vida espiritual y se la debe aplicar en muchísimos ámbitos. La Sagrada Escritura nos habla incontables veces sobre ella.
