«¡Estad en paz! ¡Dios os ama! Si tan solo este pobre mundo pudiera ver la belleza de un alma en estado de gracia, todos los pecadores e incrédulos se convertirían al instante» (San Pío de Pietrelcina).
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“TODO ES PRÉSTAMO DE DIOS”
«Todo lo que tenemos en esta vida nos ha sido dado para nuestro uso y encomendado como préstamo» (Santa Catalina de Siena).
Es una frase de gran importancia, ya que nos recuerda que todo lo que tenemos procede de nuestro Padre, a quien pertenece nuestra vida y todo lo que forma parte de ella. Sin embargo, como seres humanos, corremos el peligro de apropiarnos de las cosas, como si procedieran de nosotros mismos. La consecuencia es que colocamos fácilmente a Dios en un segundo plano, dando el primer lugar a nuestros propios logros y cualidades. Estos incluso pueden convertirse en nuestro supuesto «tesoro». Así, puede suceder que no dejemos traslucir suficientemente la presencia de Dios en nuestra vida y que, por tanto, se debilite nuestro testimonio, cuya primera tarea consiste en glorificar a Dios.
“SOLO CUENTA LO QUE SOMOS A LOS OJOS DE DIOS”
«No importa cuál sea nuestro estatus social en esta vida. En realidad, solo somos lo que somos a los ojos de Dios» (San Francisco de Sales).
“FIDELIDAD EN LO PEQUEÑO”
«Permanece fiel y atento aun en las cosas más pequeñas. ¡Eso acrecentará tus fuerzas!» (Palabra interior).
“AMIGO DE LA VIDA”
«Mas tú con todas las cosas eres indulgente, porque son tuyas, Señor, amigo de la vida» (Sab 11,26).
Si tenemos en cuenta todas las atrocidades que los seres humanos cometemos en la Tierra, ¡cuántas veces nuestro Padre podría haberla aniquilado!
“UN CONSEJO DE SAN PABLO”
«[Sed] alegres en la esperanza y pacientes en la tribulación» (Rom 12,12).
El apóstol san Pablo dirige esta exhortación a la comunidad cristiana de Roma para fortalecerla en el Espíritu del Señor. Siempre hay que mantener viva la llama de la esperanza. Sin embargo, no debe ser confundida con un optimismo humano, que es efímero, sino que es una de las tres virtudes teologales que nos unen profundamente a nuestro Padre celestial. La verdadera esperanza siempre está dirigida a Dios, pues Él mismo es nuestra esperanza.
“¿CÓMO AFRONTAR LAS CALUMNIAS?”
«La indiferencia silenciosa ante las calumnias o injusticias suele ser un antídoto más saludable que la excesiva sensibilidad, la discordia o la venganza» (San Francisco de Sales).
Es un gran problema cuando las personas hablan mal unas de otras. Las calumnias pueden llegar a tal extremo y causar tanto sufrimiento a un alma sensible que ella puede llegar a pensar que su vida está destruida. En la actualidad, con los medios de comunicación modernos, este peligro se intensifica aún más y las calumnias pueden convertirse en una verdadera plaga.
“CADA HORA ES VALIOSA”
«No esperes hasta que llegue otro momento más oportuno, porque no tienes la certeza de que lo vivirás. El tiempo se escapa sin que lo notemos. Por eso, quien es prudente no pierde el tiempo ni desaprovecha la hora presente, que le pertenece, a cambio de una hora que aún no está en sus manos» (Santa Catalina de Siena).
“LA VIDA DICHOSA SE ANTICIPA”
«Precisamente en esto consiste la vida dichosa: alegrarse con vistas a ti, en ti y por ti» (San Agustín).
En la frase de hoy, san Agustín nos invita a anticipar ya aquí en la tierra —aunque aún no sea en toda su plenitud— la vida dichosa que él mismo halló tras su conversión.
“DIOS PADRE ES NUESTRA FUENTE”
«Yo soy tu fuente» (Palabra interior).
En todo momento podemos acudir a esta fuente, de la que siempre mana el agua de la vida divina para iluminar y sanar nuestra vida, para saciar nuestra sed de amor y de verdad. Como dijo Jesús a la samaritana junto al pozo de Jacob: «El que beba del agua que yo le daré no tendrá sed nunca más, sino que el agua que yo le daré se hará en él fuente de agua que salta hasta la vida eterna» (Jn 4,14).
