«El que piense estar en pie, que tenga cuidado de no caer» (1Cor 10,12).
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“ORAR CON TODAS NUESTRAS FUERZAS”
«La oración que el hombre eleva con todas sus fuerzas tiene gran poder. Endulza un corazón amargo, alegra un corazón triste, enriquece un corazón pobre, hace sabio un corazón necio, hace valiente un corazón pusilánime, fortalece un corazón débil, abre los ojos de un corazón ciego, enciende un alma fría. Atrae al gran Dios hacia un pequeño corazón y eleva el alma hambrienta hacia el Dios de la plenitud» (Santa Matilde de Hackeborn).
“HABLAR CON DIOS COMO CON UN HOMBRE”
« La fe existe de verdad cuando uno habla a Dios de la misma manera que hablaría a un hombre» (Santo Cura de Ars).
“MANTENTE SERENO”
«Mantente sereno. Yo soy el Eterno y tengo el tiempo en mis manos» (Palabra interior).
Con frecuencia, los maestros espirituales nos hablan de la serenidad. Significa que no debemos dejar que los diversos acontecimientos que nos sobrevienen nos roben la calma ni nos lleven a actuar de forma precipitada. Sin embargo, no se trata de una «calma estoica», que observa todas las cosas con cierta indiferencia y evita cualquier posicionamiento interior. Tampoco se refiere a la pereza del alma o del espíritu, que no se deja sacudir ni motivar por nada y termina cayendo en la indiferencia.
“ESTE ES EL DÍA QUE HIZO EL SEÑOR”
«Considera que el día de hoy te ha sido dado para que a través suyo te ganes la eternidad. Propónte firmemente aprovechar bien el día para esta causa» (San Francisco de Sales).
¡Hoy es el día que me ha sido dado por el Padre celestial! Si habrá un mañana, no podemos saberlo con certeza. Si aprovechamos bien el día de hoy para la eternidad y no lo desperdiciamos, nuestra vida adquirirá un enfoque fructífero.
“EL DESEO DE NUESTRO ÁNGEL CUSTODIO”
«El deseo de nuestro ángel de ayudarnos es mucho mayor que nuestro deseo de dejarnos ayudar por él» (San Juan Bosco).
En su infinita bondad, nuestro Padre celestial nos concede un amigo y compañero fiable para toda la vida. Para nuestro ángel custodio es una gran alegría poder acompañarnos, pues por un lado este servicio le permite mostrar su amor a Dios, cuyo encargo cumple, y por otro, puede brindarnos su amor a través de su ayuda y cercanía fraterna.
“NUESTRA CONFIANZA HONRA A DIOS”
«No se puede honrar de mejor manera a Dios, nuestro Padre, que a través de una confianza sin límites» (San Alfonso María de Ligorio).
La confianza sin límites honra de forma especial a nuestro Padre, tal y como afirma san Alfonso María. De hecho, el santo está convencido de que no hay mejor manera de honrarle.
“TODO PROCEDE DE NUESTRO PADRE”
«Cuando el alma contemple algo bello y encantador, que considere cuánto más bello, encantador y bueno es Aquel que lo hizo. Así se dirigirá directamente hacia Aquel que todo lo creó. Si escucha una dulce melodía u otra cosa que la deleite, que diga: ‘¡Oh! Qué adorable debe ser la voz de Aquel que un día te llamará y de quien emana toda la gracia y la armonía de la voz’». (Santa Matilde de Magdeburgo).
“ME DEJO ENCONTRAR FÁCILMENTE”
«Me dejo encontrar fácilmente, porque estoy aquí y en ti» (Palabra interior).
Los maestros de la vida espiritual nos recuerdan una y otra vez que podemos encontrar a Dios en nuestro interior. Y es así, porque el Señor mismo nos lo aseguró: «Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él» (Jn 14,23).
“LLEVAR EN EL CORAZÓN A TODAS LAS PERSONAS”
«Lleva en el corazón a todas las personas y tráelas a mí» (Palabra interior).
¿Cómo hacer realidad esta palabra?
Pensemos en nuestro Padre celestial. Él lleva en su corazón a todas las personas, sin excepción, y conoce a cada una por su nombre. Sin duda, quiere salvar a todas y conducirlas de regreso a su hogar eterno. Para ello, envió a su propio Hijo al mundo.
