«Es un delito perturbar la paz allí donde reina la verdad. Es un delito permanecer en paz allí donde se destruye la verdad. Por tanto, la verdad es la medida y el fin último de las cosas» (Blaise Pascal).
Con su importante afirmación, que nunca debemos olvidar ni relativizar, nuestro Señor nos dio a entender: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie va al Padre si no es a través de mí» (Jn 14,6). Estas palabras nos vivifican y nos mueven a orientarlo todo en base a la verdad y a anunciar a Aquel que es la Verdad misma. Si bien es cierto que podemos aplicar la cita de Blaise Pascal a muchas situaciones, tiene un significado y una fuerza especial en el contexto religioso en el que se enmarcan los «3 Minutos para Abbá».
