«Si permaneces unido a tu Padre a través de la oración, puedes hacerlo todo» (Palabra interior).
¡Qué maravillosa invitación! Nos recuerda a la exhortación de San Pablo a orar sin desfallecer:
«[Permaneced] siempre en oración y súplica, orando en todo tiempo movidos por el Espíritu» (Ef 6,18).
La Sagrada Escritura nos exhorta una y otra vez a la oración perseverante, y los santos y maestros de la vida espiritual no se cansan de hablar sobre su importancia.
Para nuestro Padre, es un camino maravilloso para realizar su obra junto a nosotros. Pero no siempre se trata de obras extraordinarias, sino que la unión con nuestro Padre puede llegar a ser tan íntima que todo lo que hagamos esté impregnado por su luz.
