«Guardaos bien de los falsos profetas, que se os acercan disfrazados de oveja, pero por dentro son lobos voraces. Por sus frutos los conoceréis» (Mt 7,15-16a).
El Señor no nos deja a oscuras respecto a los peligros que acechan en nuestro camino de seguimiento. Sería impensable que no nos advirtiera, ya que, de lo contrario, podríamos caer en una falsa seguridad. Como Buen Pastor, no solo nos protege de los lobos, sino que también nos da los criterios para identificar a los falsos profetas.
