«Cuanto más aprendas a permanecer sereno ante las adversidades, con mayor fecundidad y calma podrá desplegarse el plan de Dios contigo» (Palabra interior).
Para cada persona, nuestro Padre celestial tiene un plan de salvación, que ya existía cuando ella aún estaba en los pensamientos de Dios y todavía no había venido a este mundo. Es un plan que responde al amor de nuestro Padre y a su santa voluntad de conceder al hombre todo lo que ha preparado para él.
