«Avanza, hijo mío, avanza: ¡vengo a tu encuentro!» (Palabra interior).
Hoy escuchamos una invitación amorosa, pero firme, para que sigamos avanzando en el camino de nuestra vida y cumplamos la misión que nuestro Padre nos ha encomendado. Una y otra vez, Dios nos anima a correr hacia la meta y aprovechar bien el tiempo, tal y como nos dice el apóstol san Pablo (Ef 5,16).
