“EL PADRE LUCHA POR NOSOTROS”

«Se necesita un ejército que aspire a la santidad para poder resistir en este combate» (Palabra interior).

Se trata de una palabra interior procedente de santa Juana de Arco. Nos habla de un «ejército santo», que también en esta época es necesario.  Probablemente se refiera al «ejército del Cordero», es decir, a aquellos que siguen al Cordero adondequiera que vaya (Ap 14,4).

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“EL VERDADERO DESCANSO”

«Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas» (Mt 11,29).

¡Cuán veraces son estas palabras del Señor!

«Nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti», exclama san Agustín. Nuestra alma busca a Dios, aunque quizá no sea consciente de ello. Las cosas terrenales no pueden saciarla, pues no están destinadas a darle la plenitud, sino que son solo un regalo adicional de nuestro amoroso Padre.

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“UNA AUTÉNTICA CONVERSIÓN”

«¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan abundante mientras yo aquí me muero de hambre! Me levantaré e iré a mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros» (Lc 15,17-19).

Este es un pasaje clásico que describe la conversión de una persona. A veces sucede que, solo a través de la necesidad que Dios permite que nos sobrevenga, nos percatamos de cuán bajo hemos caído. Se dice que la miseria enseña a orar. Así sucedió con el hijo pródigo, que, como sabemos, reclamó a su padre la herencia y luego la despilfarró con ligereza. Las consecuencias eran evidentes, pero primero tuvo que experimentarlas en carne propia para admitirlo.

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 “LA VERDADERA VIDA”

«El que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará» (MT 16,25).

 Al igual que habíamos meditado ayer, la frase de hoy nos habla de la verdadera vida. Desde la perspectiva de Dios, la auténtica vida es aquella que se desarrolla en unión con Él y conforme a su voluntad. Solo entonces se revela el sentido más profundo de la existencia, en el que también las obligaciones naturales ocupan el lugar que Dios les ha asignado. En cambio, si no se ha producido un verdadero encuentro con el Señor, la vida se limita a su dimensión natural y no llega a despertar realmente. Por tanto, no logra captar el sentido más profundo de la existencia. leer más

“SEGUIR AL SEÑOR CON CONFIANZA”

«Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga» (Mc 8,34).

Seguir a Cristo significa hacer realidad el plan que Dios ha trazado para nuestra vida. Este plan brota del corazón de un Padre amoroso. Quizás, al oír esta exhhortación del Señor, se nos venga a la mente la idea de que es perder la alegría de vivir y la libertad para elegir por nuestra cuenta lo que creemos que nos haría felices. Sin embargo, esta idea se basa en una imagen errónea de Dios.

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