«Aférrate siempre a mí y adéntrate en lo más profundo de tu ser» (Palabra interior).
Pase lo que pase, por muchas tribulaciones que nos sobrevengan a nivel exterior e interior, y aunque no seamos capaces de percibir la presencia de Dios en medio de ellas, la frase de hoy nos exhorta a aferrarnos siempre a nuestro Padre. En efecto, no son los sentimientos los que pueden darnos seguridad en nuestro camino con Dios a lo largo del tiempo, sino su palabra y su voluntad de guiarnos. De ellas podemos fiarnos sin cuestionamientos ni dudas.
