«Vengo a proclamarme como el Padre de todos los hombres, el más tierno de los Padres; y a corregir el amor que me ofrecéis, que está distorsionado por el miedo» (Mensaje de Dios Padre a Sor Eugenia Ravasio).
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“TODO TIENE IMPORTANCIA”
«Todo, hijo mío, tiene importancia: cada palabra, cada gesto, cada obra» (Palabra interior).
Al tomar conciencia de ello, emprendemos el camino hacia la madurez. Es un despertar definitivo a la realidad de Dios. Ciertamente, no se trata de una preocupación temerosa por si de pronto estamos cometiendo algún error, pues tal actitud provocaría una tensión interior. Sin duda, nuestro Padre no quiere eso, que sería contrario a su amor solícito por nosotros.
“INCLUSO UN ELÍAS ERA DÉBIL”
«Incluso un Elías era débil y estaba necesitado de mi fuerza para llevar adelante su ministerio» (Palabra interior).
¿Quién no recuerda al gran profeta Elías, que condujo a su pueblo de vuelta a Dios mediante magníficos prodigios? ¿No fue él quien se atrevió a enfrentarse directamente al rey Ajab cuando este hacía cosas contrarias a Dios? ¿No fue él quien sufrió el odio de la reina Jezabel, que rendía culto a los baales, y quien lo persiguió encarnizadamente cuando él había mandado matar a sus sacerdotes idólatras, no sin antes haber demostrado que actuaba por encargo del Altísimo?
“EL AMOR LO GUÍA TODO”
«Mi amor debe encontrar tal cabida en ti que guíe todos tus pasos y determine todas tus acciones» (Palabra interior).
Este sería el magnífico fruto de una íntima relación con nuestro Padre, en la que ya no le reservamos nada. El amor, que es la presencia del Espíritu Santo, habrá removido los principales obstáculos y empezará a trabajar cada vez más sutilmente para que nuestro amor a Dios y al prójimo se vuelva natural. Esto sucede a través de la inhabitación de Dios en nuestra alma.
“DAMOS GRACIAS A DIOS PADRE”
«Demos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia de los santos en la luz» (Col 1,12).
Con estas palabras, San Pablo inicia su alabanza a Dios en el himno cristológico que abre la Epístola a los Colosenses. De este modo, nos recuerda enfáticamente que todas las gracias que recibimos a través del Hijo de Dios proceden de nuestro Padre celestial. Por ello, es «justo y necesario» tenerlo siempre presente y elevar una y otra vez nuestro corazón hacia nuestro Padre con gozo, alabanza y gratitud, del mismo modo que en la Santa Misa las oraciones van dirigidas a Dios, nuestro Padre.
“ENTREGARSE COMPLETAMENTE A DIOS”
«Entrégate por completo a mí, tu Dios y tu Padre que te ama, y entonces todo saldrá bien» (Palabra interior).
Para entender la frase de hoy, basta con tener presente lo que nos dice el Señor en el Evangelio de Lucas sobre el primero de los mandamientos: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo» (Lc 10,27). leer más
“HABLAR CONFIADAMENTE CON EL PADRE”
«Os he hecho a mi imagen para que no encontréis nada extraño cuando habléis y os acerquéis a vuestro Padre, vuestro Creador y vuestro Dios» (Mensaje de Dios Padre a Sor Eugenia Ravasio).
“UN DIOS MISERICORDIOSO”
«Dios se complace en la misericordia» (Mi 7,18b).
Nuestro Padre no sólo es misericordioso por el simple hecho de que, de lo contrario, ningún ser humano lograría alcanzar su meta; es decir, no lo es por pura necesidad.
“SORDOS FRENTE A LO INÚTIL”
«Muchas de las cosas que llegan a nuestros oídos debemos pasarlas por alto como si fuéramos sordos y, por el contrario, centrar la atención y la comprensión en lo que trae paz al corazón» (Tomás de Kempis).
“UNA VIDA SABIA”
«¡Cuán dichoso y sabio es el hombre que se esfuerza por vivir tal y como desea ser hallado en la hora de su muerte!» (Tomás de Kempis).
¿Quién no querría estar preparado cuando llegue la hora de su muerte? ¿Quién no desearía poder decirle al Señor que se esforzó por cumplir su voluntad y poder confiar en que, por misericordia de Dios, será acogido en el Reino de su paz? Sin duda, toda persona de fe.
