«No esperes hasta que llegue otro momento más oportuno, porque no tienes la certeza de que lo vivirás. El tiempo se escapa sin que lo notemos. Por eso, quien es prudente no pierde el tiempo ni desaprovecha la hora presente, que le pertenece, a cambio de una hora que aún no está en sus manos» (Santa Catalina de Siena).
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“LA VIDA DICHOSA SE ANTICIPA”
«Precisamente en esto consiste la vida dichosa: alegrarse con vistas a ti, en ti y por ti» (San Agustín).
En la frase de hoy, san Agustín nos invita a anticipar ya aquí en la tierra —aunque aún no sea en toda su plenitud— la vida dichosa que él mismo halló tras su conversión.
“DIOS PADRE ES NUESTRA FUENTE”
«Yo soy tu fuente» (Palabra interior).
En todo momento podemos acudir a esta fuente, de la que siempre mana el agua de la vida divina para iluminar y sanar nuestra vida, para saciar nuestra sed de amor y de verdad. Como dijo Jesús a la samaritana junto al pozo de Jacob: «El que beba del agua que yo le daré no tendrá sed nunca más, sino que el agua que yo le daré se hará en él fuente de agua que salta hasta la vida eterna» (Jn 4,14).
“GLORIFICAR A DIOS MEDIANTE LA EVANGELIZACIÓN”
«¡Cuánto desearía que los hombres escucharan a mi Hijo y glorificaran así al Padre que está en los cielos!» (Palabra interior).
Estamos en este mundo con el fin de servir a nuestro Padre y glorificarle mediante una vida de seguimiento de su Hijo. Para que este sentido más profundo de la existencia humana se haga realidad, es preciso anunciar el Evangelio con autoridad. En efecto, ¿cómo podrían las personas conocer a su Padre del Cielo durante su vida terrenal si no es a través de aquel que es «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6)?
“ANHELO DE AMOR”
«Aunque nuestro corazón carezca de amor, anhela el amor» (San Francisco de Sales).
San Francisco de Sales era un guía espiritual muy delicado que siempre sabía cómo alentar a un alma y partir de lo bueno que encontraba en ella, sobre todo cuando esta se encontraba en la oscuridad. Así, la frase de hoy también puede servirnos de consuelo y hablarnos en medio de nuestra oscuridad interior cuando nos sentimos incapaces de amar y nuestro corazón parece estar encerrado en sí mismo.
“LA LLAVE DE ORO HACIA EL CORAZÓN DEL PADRE”
«Entrégate a Dios sin reservas. Él es un Padre, y un Padre sumamente amoroso, que preferiría permitir que el cielo y la tierra se derrumbaran antes que abandonar a alguien que ha puesto su confianza en Él» (San Pablo de la Cruz).
“DUEÑO DE SÍ MISMO”
«¡Mantente firme en ti mismo! Ningún enemigo, ni interior ni exterior, podrá vencerte si eres dueño de ti mismo» (San Buenaventura).
También podríamos parafrasear a san Buenaventura de la siguiente manera: «Mantén tu casa interior en orden para que todo esté centrado en Dios y en armonía con su voluntad. Entonces, pase lo que pase, podremos retirarnos a ese refugio interior de paz y permanecer en él».
“UNA CASTA GUARDIANA”
«La castidad es la guardiana de la belleza del alma» (Palabra inspirada).
Con frecuencia, los místicos describen la belleza originaria del alma y se extasían ante la maravilla de la obra que realizó el Señor al crear al hombre. San Gregorio Nacianceno, por ejemplo, lo describe en estos términos:
“CONFIANZA Y VIGILANCIA”
«El que piense estar en pie, que tenga cuidado de no caer» (1Cor 10,12).
“ORAR CON TODAS NUESTRAS FUERZAS”
«La oración que el hombre eleva con todas sus fuerzas tiene gran poder. Endulza un corazón amargo, alegra un corazón triste, enriquece un corazón pobre, hace sabio un corazón necio, hace valiente un corazón pusilánime, fortalece un corazón débil, abre los ojos de un corazón ciego, enciende un alma fría. Atrae al gran Dios hacia un pequeño corazón y eleva el alma hambrienta hacia el Dios de la plenitud» (Santa Matilde de Hackeborn).
