«Aún debes esperar un poco y seguir realizando tus obras. ¡Yo soy tu recompensa!» (Palabra interior).
Nuestra vida en la Tierra es breve, y aprovecharla tanto para este tiempo como para la eternidad es la mayor sabiduría. En el fondo, muchas personas anhelan descubrir y cumplir su misión en este mundo. Si aún no han tenido un encuentro con Dios, el cumplimiento de sus deberes de estado les ayudará a desenvolverse de manera productiva dentro del orden natural. Sin embargo, la perspectiva cambia cuando conocemos a Dios. Entonces comprendemos que el orden natural también procede de Dios y que podemos agradarle y honrarle al cumplir cuidadosamente nuestras obligaciones en este plano.
No obstante, la perspectiva puede ampliarse aún más cuando entendemos nuestro servicio en la vida cotidiana como una contribución a la edificación del Reino de Dios en la Tierra. De este modo, empezamos a hacerlo todo más conscientemente para la gloria de Dios.
