«La íntima unión conmigo es necesaria y constituye la clave para la resistencia espiritual» (Palabra interior).
Nunca debemos olvidar que no estamos a merced del mal, sino que estamos llamados a ofrecerle resistencia. Esa es también una manera de demostrar nuestra fidelidad a nuestro Padre celestial. Mientras todo transcurra sin grandes complicaciones en nuestro camino hacia Cristo, resulta fácil seguirle. Sin embargo, incluso en aquellas etapas en las que nos parezca sencillo, siempre debemos cuidarnos de no sentirnos demasiado seguros. Así nos lo exige la prudencia espiritual.
