«Entrégate a Dios sin reservas. Él es un Padre, y un Padre sumamente amoroso, que preferiría permitir que el cielo y la tierra se derrumbaran antes que abandonar a alguien que ha puesto su confianza en Él» (San Pablo de la Cruz).
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“DUEÑO DE SÍ MISMO”
«¡Mantente firme en ti mismo! Ningún enemigo, ni interior ni exterior, podrá vencerte si eres dueño de ti mismo» (San Buenaventura).
También podríamos parafrasear a san Buenaventura de la siguiente manera: «Mantén tu casa interior en orden para que todo esté centrado en Dios y en armonía con su voluntad. Entonces, pase lo que pase, podremos retirarnos a ese refugio interior de paz y permanecer en él».
“UNA CASTA GUARDIANA”
«La castidad es la guardiana de la belleza del alma» (Palabra inspirada).
Con frecuencia, los místicos describen la belleza originaria del alma y se extasían ante la maravilla de la obra que realizó el Señor al crear al hombre. San Gregorio Nacianceno, por ejemplo, lo describe en estos términos:
“CONFIANZA Y VIGILANCIA”
«El que piense estar en pie, que tenga cuidado de no caer» (1Cor 10,12).
“ORAR CON TODAS NUESTRAS FUERZAS”
«La oración que el hombre eleva con todas sus fuerzas tiene gran poder. Endulza un corazón amargo, alegra un corazón triste, enriquece un corazón pobre, hace sabio un corazón necio, hace valiente un corazón pusilánime, fortalece un corazón débil, abre los ojos de un corazón ciego, enciende un alma fría. Atrae al gran Dios hacia un pequeño corazón y eleva el alma hambrienta hacia el Dios de la plenitud» (Santa Matilde de Hackeborn).
“HABLAR CON DIOS COMO CON UN HOMBRE”
« La fe existe de verdad cuando uno habla a Dios de la misma manera que hablaría a un hombre» (Santo Cura de Ars).
“MANTENTE SERENO”
«Mantente sereno. Yo soy el Eterno y tengo el tiempo en mis manos» (Palabra interior).
Con frecuencia, los maestros espirituales nos hablan de la serenidad. Significa que no debemos dejar que los diversos acontecimientos que nos sobrevienen nos roben la calma ni nos lleven a actuar de forma precipitada. Sin embargo, no se trata de una «calma estoica», que observa todas las cosas con cierta indiferencia y evita cualquier posicionamiento interior. Tampoco se refiere a la pereza del alma o del espíritu, que no se deja sacudir ni motivar por nada y termina cayendo en la indiferencia.
“ESTE ES EL DÍA QUE HIZO EL SEÑOR”
«Considera que el día de hoy te ha sido dado para que a través suyo te ganes la eternidad. Propónte firmemente aprovechar bien el día para esta causa» (San Francisco de Sales).
¡Hoy es el día que me ha sido dado por el Padre celestial! Si habrá un mañana, no podemos saberlo con certeza. Si aprovechamos bien el día de hoy para la eternidad y no lo desperdiciamos, nuestra vida adquirirá un enfoque fructífero.
“EL DESEO DE NUESTRO ÁNGEL CUSTODIO”
«El deseo de nuestro ángel de ayudarnos es mucho mayor que nuestro deseo de dejarnos ayudar por él» (San Juan Bosco).
En su infinita bondad, nuestro Padre celestial nos concede un amigo y compañero fiable para toda la vida. Para nuestro ángel custodio es una gran alegría poder acompañarnos, pues por un lado este servicio le permite mostrar su amor a Dios, cuyo encargo cumple, y por otro, puede brindarnos su amor a través de su ayuda y cercanía fraterna.
“NUESTRA CONFIANZA HONRA A DIOS”
«No se puede honrar de mejor manera a Dios, nuestro Padre, que a través de una confianza sin límites» (San Alfonso María de Ligorio).
La confianza sin límites honra de forma especial a nuestro Padre, tal y como afirma san Alfonso María. De hecho, el santo está convencido de que no hay mejor manera de honrarle.
