«No esperes hasta que llegue otro momento más oportuno, porque no tienes la certeza de que lo vivirás. El tiempo se escapa sin que lo notemos. Por eso, quien es prudente no pierde el tiempo ni desaprovecha la hora presente, que le pertenece, a cambio de una hora que aún no está en sus manos» (Santa Catalina de Siena).
La frase de hoy, de Santa Catalina de Siena, complementa muy acertadamente la exhortación de san Pablo: «Mirad atentamente cómo vivís; no como necios, sino como sabios, aprovechando bien la ocasión, porque corren días malos» (Ef 5,15-16).
Es un llamamiento a la vigilancia cristiana que nos preservará de desperdiciar el tiempo. De hecho, si ponemos en práctica nuestra fe, es evidente que debemos aprovechar el tiempo de nuestra vida terrenal para acumular tesoros en el cielo (cf. Mt 6,19). Así, cada hora se convierte en una oportunidad única, que nunca se repetirá de la misma manera.
No se trata de que la actitud vigilante nos sumerja en una constante tensión, sino de estar atentos para vivir cada momento que se nos concede con la mirada puesta en el Señor y, al mismo tiempo, contemplar desde su perspectiva la valiosa hora en la que nos encontramos. ¡Esta hora pertenece a nuestro Padre! Así como Dios siempre está ahí para nosotros, también nosotros, guiados por su Espíritu, debemos aprender a estar siempre ahí para Él.
¡Cuán valioso se vuelve el tiempo —cada día, cada hora— cuando le preguntamos al Señor: «¿Qué quieres de mí en este momento?»! Puede tratarse simplemente de nuestras labores cotidianas, nada especial. Pero se convierten en algo especial cuando las realizamos con la mirada puesta en el Señor y ofreciéndoselas a Él, que nos ha concedido este día.
Si nos fijamos en la exhortación del Apóstol de los Gentiles, veremos que relaciona la vigilancia respecto al uso de nuestro tiempo con la indicación de que «corren días malos». Sin duda, esto también se aplica al tiempo actual. Por tanto, es sumamente necesario que pongamos en práctica la vigilancia y la prudencia cristianas para aprovechar debidamente las horas que se nos han concedido.
