«Dondequiera que estés tú, allí está mi cielo. Ya sea que estés comiendo, durmiento o haciendo cualquier otra cosa, mi morada está siempre en ti»
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Miércoles de la Semana XIII del Tiempo Ordinario (Mt 8,28-34): “Liberados por el Evangelio”
A lo largo de los últimos meses, hemos recorrido sistemáticamente el Evangelio de San Juan, los Hechos de los Apóstoles y la Carta a los Romanos. A partir de hoy, retomo las meditaciones sobre la lectura o el evangelio del día. En los últimos años ya he meditado una gran parte de las lecturas diarias, por lo que a veces recurriré a reflexiones de años pasados. Ocasionalmente, también tomaré las lecturas según el calendario tradicional, es decir, las que se leen en la Misa Tridentina.
Mt 8,28-34
En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos. Vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan violentos que nadie se atrevía a pasar por aquel camino. Se pusieron a gritar: “¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?” Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Los demonios le suplicaron: “Si nos echas, mándanos a la piara de puercos.” Jesús les dijo: “Podéis ir.” Ellos salieron y se fueron a los puercos. De pronto toda la piara se arrojó al mar de lo alto del cantil, y perecieron en las aguas. Los porqueros huyeron y, al llegar a la ciudad, lo contaron todo, también lo de los endemoniados. Entonces toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en cuanto le vieron, le rogaron que se retirase de su territorio.
“EL CORAZÓN DEL REDENTOR”
«¿Quién no devolverá amor al que así nos ama?
¿Quién de los redimidos no le amará,
y escogerá en ese Corazón
su eterna morada?» leer más
“LA ALABANZA DE DIOS EN PRIMER LUGAR”
«‘Dime cómo puedo alabarte dignamente’ –‘Alaba primero la omnipotencia del Padre, en virtud de la cual actúa en el Hijo y en el Espíritu Santo según su voluntad, y cuya inmensidad ninguna criatura en el cielo ni en la tierra puede captar’» (Visión de Santa Matilde de Hackeborn).
CARTA A LOS ROMANOS (Rom 14,5-6): “Conclusión de la Carta a los Romanos”
Rom 14,5-6
Hay quien distingue entre un día y otro, y hay quien juzga iguales todos los días: que cada uno siga su propia conciencia. El que distingue el día, lo hace por el Señor; y quien come, come en honor del Señor -porque da gracias a Dios-, y quien no come, se abstiene en honor del Señor y da gracias a Dios.
En sus próximas instrucciones a la comunidad cristiana de Roma, la intención de San Pablo es evitar discordias innecesarias. Es importante distinguir si lo que está en juego es la verdad o si simplemente se trata de opiniones diferentes. En lo que respecta a la verdad, hay que defenderla con firmeza. En cambio, los puntos de vista distintos pueden permitirse en cuestiones de segundo orden y no deben dar lugar a peleas. Evidentemente, en la comunidad cristiana había disputas sobre si se podía comer carne. Es probable que fueran especialmente los judeocristianos quienes se preocupaban por esta cuestión, ya que la carne podría haber sido sacrificada a los ídolos.
CARTA A LOS ROMANOS (Rom 13,1-7): “El verdadero cumplimiento de la ley”
Rom 13,1-7
Que toda persona esté sujeta a las autoridades que gobiernan, porque no hay autoridad que no venga de Dios: las que existen han sido constituidas por Dios. Así pues, quien se rebela contra la autoridad, se rebela contra el ordenamiento divino, y los rebeldes se ganan su propia condena. Pues los gobernantes no han de ser temidos cuando se hace el bien, sino cuando se hace el mal. ¿Quieres no tener miedo a la autoridad? Haz el bien, y recibirás su alabanza, porque está al servicio de Dios para tu bien. Pero si obras el mal, teme, pues no en vano lleva la espada; porque está al servicio de Dios para hacer justicia y castigar al que obra el mal. Por tanto, es necesario estar sujeto no sólo por temor al castigo, sino también por motivos de conciencia. Por esta razón les pagáis también los tributos; porque son ministros de Dios, dedicados precisamente a esta función. Dadle a cada uno lo que se le debe: a quien tributo, tributo; a quien impuestos, impuestos; a quien respeto, respeto; a quien honor, honor.
“¡QUE NADIE NOS ARREBATE LA ALEGRÍA!”
«El demonio se alegra sobre todo cuando logra arrebatar la alegría del corazón de un siervo de Dios» (San Francisco de Asís).
CARTA A LOS ROMANOS (Rom 12,1-8): “Instrucciones para la comunidad”
Rom 12,1-8
Os exhorto, por tanto, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis vuestros cuerpos como ofrenda viva, santa, agradable a Dios: éste es vuestro culto espiritual. Y no os amoldéis a este mundo, sino, por el contrario, transformaos con una renovación de la mente, para que podáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, agradable y perfecto. Porque, en virtud de la gracia que me fue dada, os digo a cada uno de vosotros que no os estiméis en más de lo que conviene, sino que debéis teneros una sobria estima, según la medida de la fe que Dios ha otorgado a cada uno. Porque así como en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, y no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, que somos muchos, formamos en Cristo un solo cuerpo, siendo todos miembros los unos de los otros. Tenemos dones diferentes conforme a la gracia que se nos ha dado: si se trata de profecía, que sea de acuerdo con la fe, y si se trata del ministerio, que sea sirviendo. Y si uno tiene que enseñar, que enseñe, y si tiene que exhortar, que exhorte.
“MEJOR UN PECADOR HUMILDE QUE UN SOBERBIO FARISEO”
«Prefiero un pecador humilde que un orgulloso fariseo, porque con el primero puedo recorrer mis caminos. Por eso permito las humillaciones y por momentos retiro mi gracia tangible» (Palabra interior).
Ciertamente, para nuestro Padre es difícil guiar a una persona soberbia que siempre cree tener la razón y está poco o nada dispuesta a dejarse instruir. ¿Qué caminos le quedan entonces a nuestro amado Padre? De ningún modo pretendemos dar consejos a nuestro Señor, fuente de toda sabiduría, «pues ¿quién conoció los designios del Señor?, o ¿quién llegó a ser su consejero?» (Rom 11,34).
CARTA A LOS ROMANOS (Rom 10,15-21): “Israel en el plan de Dios”
Rom 10,15-21
¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Nueva! Pero no todos obedecieron al Evangelio. Pues Isaías dice: ‘Señor, ¿quién creyó nuestro anuncio?’ Por tanto, la fe viene de la predicación, y la predicación, a través de la palabra de Cristo. Pero digo yo: ¿es que no oyeron? Todo lo contrario: ‘A toda la tierra llegó su voz, y hasta los confines del mundo sus palabras’. Pero digo yo: ¿acaso Israel no entendió? Moisés es el primero que dice: ‘Yo os haré sentir celos de un pueblo que no es pueblo, y con un pueblo necio os irritaré’. Isaías, por su parte, se atreve a decir: ‘Fui encontrado por los que no me buscaban, me manifesté a los que no preguntaban por mí’. Pero a Israel le dice: ‘Todo el día extendí mis manos hacia un pueblo incrédulo y rebelde’. leer más
