La escuela de la humildad

Lc 17,7-10

En aquel tiempo, dijo el Señor: “¿Quién de vosotros, si tiene un siervo arando o pastoreando, le dice cuando regresa del campo: ‘Pasa en seguida y ponte a la mesa’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame algo para cenar y cíñete para servirme; y, después que yo haya comido y bebido, entonces comerás y beberás tú’? ¿Acaso tiene que dar las gracias al siervo porque hizo lo que le mandaron? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os han mandado, decid: ‘No somos más que unos pobres siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’.”

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LAS ALEGRÍAS TERRENALES SON EFÍMERAS

“Las alegrías terrenales son efímeras. No perduran si no están conectadas conmigo” (Palabra interior).

Cuando se buscan los goces terrenales por sí mismos, qué rápido pasan incluso aquellos que son legítimos desde la perspectiva de la moral cristiana. Son tan sólo momentos fugaces, y aunque a veces sean embriagantes y emocionantes, no perduran, sino que dejan el alma vacía después de un tiempo. Si se los vuelve a buscar una y otra vez, se repite la misma historia y la dimensión más profunda del alma humana permanece insatisfecha y sin paz interior.

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El que crea y sea bautizado, se salvará

Mc 16,15-20 (Evangelio correspondiente a la memoria de San Willibrordo de Utrecht)

En aquel tiempo, Jesús se apareció a los Once y les dijo: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Éstos son los signos que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y, aunque beban veneno, no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y quedarán curados”.

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PLANES DE SALVACIÓN

“No hace falta que conozcas mi plan en todo, sino que simplemente confíes en mí, como lo hizo tu amada Madre, mi Hija” (Palabra interior).

Los planes de nuestro Padre Celestial son siempre planes de salvación y no de desgracia (Jer 29,11). Estamos llamados a confiar en Dios mismo, y no en aquello que sabemos o creemos saber.

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Orar por la expansión de la Palabra del Señor

2Tes 2,16–3,5 

Que nuestro Señor Jesucristo, y Dios nuestro Padre, que nos amó y gratuitamente nos concedió un consuelo eterno y una feliz esperanza, consuele vuestros corazones y los afiance en toda obra y palabra buena. Por lo demás, hermanos, orad por nosotros para que la palabra del Señor avance con rapidez y alcance la gloria, como ya sucede entre vosotros, y para que nos libremos de los hombres perversos y malvados: pues no todos tienen fe. Pero el Señor sí que es fiel y Él os mantendrá firmes y os guardará del Maligno. En cuanto a vosotros, tenemos la confianza en el Señor de que cumplís y que seguiréis cumpliendo lo que os ordenamos. Que el Señor dirija vuestros corazones hacia el amor de Dios y la paciencia de Cristo.

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“NO TEMAS A NADA NI A NADIE”

“No temas a nada ni a nadie, pues Yo soy tu Padre” (Palabra interior).

Como nos dice la Sagrada Escritura, nuestro Padre quiere que, en la certeza de su amor, recorramos nuestro camino a través del tiempo. Hay tantas cosas terribles en este mundo, tantas cosas que nos asustan. Jesús mismo nos lo dice: “En el mundo tendréis sufrimientos, pero confiad: yo he vencido al mundo” (Jn 16,33).

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Imitando al Apóstol

Fil 4,10-19

Hermanos: Me alegré mucho en el Señor de que por fin hayáis podido manifestar de nuevo el afecto que ya me teníais, aunque no se había presentado ocasión de expresarlo. No os lo digo porque esté necesitado, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo: he aprendido a vivir en la pobreza, he aprendido a vivir en la abundancia, estoy acostumbrado a todo en todo lugar, a la hartura y a la escasez, a la riqueza y a la pobreza.  leer más

DESPERTAR EL AMOR

“Puedes despertar aún más al amor, para que te inunde por completo. Esto es lo que el amor quiere y para esto te busca” (Palabra interior).

El amor no tiene límites, porque “Dios es amor” (1Jn 4,16). Así nos lo describe la Sagrada Escritura. No hay nada más importante que vivir en el amor, “pues el amor cubre multitud de pecados” (1Pe 4,8).

“El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo” (Rom 5,5), que clama “Abbá, Padre”(Gal 4,6).

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El Buen Pastor y los Suyos

Jn 10,11-18

Lectura correspondiente a la memoria de San Carlos Borromeo

En aquel tiempo, dijo Jesús: “Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. leer más

SOMOS LA ALEGRÍA DE NUESTRO PADRE CELESTIAL

“Mi alegría al estar entre vosotros no es menor a la que experimentaba cuando estaba junto a mi Hijo Jesús durante su vida terrenal” (Mensaje del Padre a Sor Eugenia Ravasio). 

¿Quién podría complacer a nuestro Padre tanto como su Hijo Unigénito, que le fue obediente hasta la muerte? ¡Y qué alegría debió ser para el Padre escuchar el “sí” de la Virgen María a su Voluntad!

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