«La santidad consiste simplemente en hacer la voluntad de Dios y ser exactamente lo que Dios quiere que seamos» (Santa Teresita del Niño Jesús).
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Parte IV: El Anticristo según Robert Benson
El segundo autor al que me referiré en esta serie sobre el Anticristo es Robert Hugh Benson, un sacerdote católico inglés. En 1907, escribió una novela titulada «El Amo del Mundo».
Se trata de una especie de novela futurista que abarca la dimensión apocalíptica. Para nosotros, los creyentes, resulta interesante porque describe de forma muy concreta la confrontación entre la Iglesia y un mundo que se ha alejado de la fe cristiana. Además, esboza una imagen de cómo podría ser la figura de un Anticristo venidero.
Robert Benson escribió su novela después del «Breve relato del Anticristo» de Soloviov. Debido a la similitud de algunos pasajes, se podría suponer que Benson conocía la obra de Soloviov y que se inspiraron en fuentes comunes para describir al personaje del Anticristo.
“NO TEMER A LOS DEMONIOS”
«Un alma en estado de gracia no tiene nada que temer por parte de unos cobardes demonios» (Santa Teresita del Niño Jesús).
Parte III: El Anticristo conforme al relato de Soloviov
En la meditación de hoy y de mañana, analizaremos cómo se describe al Anticristo en la literatura que he leído sobre este tema.
Suele describírselo sobre todo como una figura política dotada de un extraordinario carisma, que viene a ofrecer soluciones a los problemas políticos y sociales más urgentes.
Según cómo suele representarse, el Anticristo poseerá una enorme fuerza de atracción, de modo que las personas difícilmente podrán sustraerse a su fascinación. Hacia fuera, se mostrará como una persona espiritual y aparentemente virtuosa, un hombre con una gran cultura que parece abierto a los asuntos religiosos.
En este sentido, se nos presenta una imagen del Anticristo distinta a la de tantos anticristos a lo largo de la historia que se han mostrado como violentos tiranos.
“¡CUIDADO CON LA CURIOSIDAD!”
«Ten cuidado de no dejarte llevar por la curiosidad» (Palabra interior).
Parte II: Figuras anticristianas y el último Anticristo
Parte II: Figuras anticristianas y el último Anticristo
Como mencionamos ayer en la introducción a esta serie, las Sagradas Escrituras no solo hablan del «Anticristo» en singular, sino también de «muchos anticristos». Al final de la meditación de ayer, hablé del «espíritu anticristiano», que debemos aprender a identificar dondequiera que se manifieste e intente confundir a las personas con su perniciosa influencia.
El «anticristo interior»
Algunos autores que han estudiado este tema también hablan de un «anticristo interior» que habita en cada uno de nosotros. Esto es cierto en el sentido de que la tentación de oponerse a Dios anida en nuestro interior y debemos aprender a rechazarla y, si es posible, incluso a vencerla. Resulta fácil entenderlo si tenemos presente que el «espíritu anticristiano» es el espíritu de Lucifer, que intenta ejercer su influencia por doquier, ya sea confundiendo a las personas desde dentro o influyendo en ellas de muchas formas externas. El objetivo sigue siendo el mismo: los poderes de las tinieblas quieren dominar a las personas y rivalizar así con el reinado de Cristo. Para luchar contra ese «anticristo interior», debemos recurrir a todas las armas espirituales que forman parte del equipamiento básico en el seguimiento de Cristo, que abordaremos más adelante.
“LA LIBERTAD DE UN ALMA QUE AMA”
«Ni las circunstancias físicas ni las del espacio pueden limitar la libertad de un alma que ama» (San Bernardo de Claraval).
LA AMENAZA ANTICRISTIANA Y CÓMO AFRONTARLA Parte I: Introducción al tema
Observaciones preliminares
Tras haber profundizado recientemente en el tema del autoengaño y en algunos engaños comunes en el mundo y en la Iglesia, conviene iniciar ahora una serie de meditaciones sobre el Anticristo y el espíritu en el que éste actuará. Ya he abordado este tema en varias publicaciones y, en el año 2020, escribí una serie de reflexiones que ahora me servirán de base. Este tema cobra cada vez más relevancia, ya que el espíritu anticristiano está actuando de forma masiva en el mundo y, entretanto, incluso en la Iglesia. Algunos podrían objetar que sería mejor centrarse en los aspectos positivos del Evangelio. Sin embargo, una cosa no excluye la otra. La Sagrada Escritura habla con bastante frecuencia de Satanás y de la influencia de los poderes hostiles a Dios, y exhorta a los fieles a estar preparados para el combate espiritual. Por tanto, no se puede pasar por alto estos temas. Lo importante es no abordarlos de forma sensacionalista y no despertar una fascinación malsana por lo oscuro.
Quienes prefieran escuchar una meditación sobre la lectura o el evangelio del día, encontrarán los respectivos enlaces al final del texto. Quisiera recalcar que algunas de estas meditaciones fueron escritas hace varios años, por lo que quizá a veces hagan referencia a temas que hoy en día ya no sean actuales.
“¡ES HORA DE DESPERTAR!”
«¡Es hora de que despertemos y nos levantemos!» (San Benito).
Ciertamente, san Benito no dirigió esta exhortación exclusivamente a sus monjes. Por tanto, podemos tomarla como una orientación en nuestro camino, que se extiende a todos los discípulos del Señor.
Todo está insertado en el plan de Dios
Is 10,5-7.13-16
Así dice el Señor: “¡Ay, Asiria, bastón de mi ira, vara que mi furor maneja! Voy a guiarla contra gente impía, contra el pueblo objeto de mi cólera, para que lo saqueen y lo pillen a placer, y lo pateen como el lodo de las calles. Pero él no pensaba así, ni su mente así lo estimaba, sino que su intención era arrasar y exterminar no pocos pueblos.” Porque dijo: “Con el poder de mi mano lo hice, con mi sabiduría, pues soy perspicaz; he borrado las fronteras de los pueblos, sus almacenes he saqueado, he abatido como un héroe a los reyes. Como un nido ha alcanzado mi mano la riqueza de los pueblos, como quien recoge huevos abandonados, me he hecho dueño de toda la tierra; y no hubo quien aleteara ni abriera el pico ni piara.” ¿Acaso se jacta el hacha frente al que corta con ella?, ¿o se tiene por más grande la sierra que el que la blande?; ¡como si la vara moviera al que la levanta!, ¡como si el bastón alzara a quien no está hecho de leño! Por eso enviará el Señor Sebaot flaqueza entre sus bien comidos, y debajo de su esplendor hará estallar un incendio como de fuego.
