Hijos de la luz

Ef 4,32–5,8

Sed benévolos unos con otros, compasivos, perdonándoos mutuamente como Dios os perdonó en Cristo. Imitad, por tanto, a Dios, como hijos queridísimos, y caminad en el amor, lo mismo que Cristo nos amó y se entregó por nosotros como oblación y ofrenda de suave olor ante Dios. Como conviene a los santos, la fornicación y toda impureza o avaricia ni se nombren entre vosotros; ni palabras torpes, ni conversaciones vanas o tonterías, que no convienen. Haced más bien acciones de gracias. Porque debéis tener bien claro y aprendido esto: que ningún fornicario o impúdico, o avaro, que es como un adorador de ídolos, puede heredar el Reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con palabras vanas, porque por culpa de esto vino la ira de Dios sobre los hijos de la rebeldía. Por tanto, no tengáis parte con ellos. En otro tiempo erais tinieblas, ahora en cambio sois luz en el Señor: vivid como hijos de la luz. leer más

Solemnidad de Cristo Rey: “Mi Reino no es de este mundo”

Siguiendo el calendario tradicional, la Solemnidad de Cristo Rey se celebra siempre el último domingo del mes de octubre; es decir, hoy. Por tanto, dedicaremos la meditación de hoy a esta gran fiesta.

Jn 18,33-37

En aquel tiempo, Pilato preguntó a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Respondió Jesús: “¿Dices eso por tu cuenta o es que otros te lo han dicho de mí?” Pilato contestó: “¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?” Respondió Jesús: “Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí.” Entonces Pilato le dijo: “¿Luego tú eres rey?” Respondió Jesús: “Sí, como dices, soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.”

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La necesidad de la conversión  

Lc 13,1-9

En una ocasión, llegaron algunos donde Jesús, que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: “¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. ¿O pensáis que aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé y los mató eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo”. Les dijo esta parábola: “Un hombre tenía plantada una higuera en su viña; fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué ha de ocupar inútilmente el terreno?’ Pero él le respondió: ‘Señor, déjala por este año todavía. Mientras tanto, cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante. Y si no lo da, la cortas’.”

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VIDAS DE SANTOS: “San Juan de Capistrano: una vocación excepcional”  

¡Qué historias tan extraordinarias encontramos en las vidas de los santos! Se trata de personas que se entregan por completo al Señor y que, en muchas ocasiones, se consumen totalmente en su servicio. Fue su ardiente amor por Dios el que impulsó a san Juan de Capistrano a realizar hazañas que superan con creces lo que un ser humano es capaz de lograr. ¡El misterio de Dios se revela!

Juan de Capistrano nació en Nápoles en 1368 y estaba decidido a emprender una distinguida carrera mundana. Sin embargo, debido a las tensiones políticas en las que pretendía actuar como mediador en su calidad de abogado del rey Ladislao de Nápoles, fue capturado y encerrado en una torre fortificada. Por muy cruel que fuera el trato que recibió, Dios se sirvió de estas circunstancias para hacerle comprender que debía servir al Rey del Cielo y abandonar el mundo.

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“CONTEMPLACIÓN DE LA VERDAD”

«El alma disfruta del silencio y la paz no mediante muchas reflexiones, sino simplemente meditando sobre la verdad» (San Pedro de Alcántara).

San Pedro de Alcántara, a quien Dios dotó de grandes dones místicos y que llevó una vida ascética excepcional, nos señala una valiosa fuente de oración. Una y otra vez, los maestros de la vida espiritual nos exhortan a permanecer simplemente en presencia de Dios.

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EL TRIUNFO DE LA VERDAD

«Deja simplemente que la verdad triunfe» (Palabra interior).

En relación con la frase de hoy, escucharemos a continuación algunas breves reflexiones del sacerdote austríaco Michael Gurtner, que pueden animarnos a considerar el infinito valor de la verdad y a comprometernos de todo corazón a defenderla. Con una mirada crítica sobre la situación actual de la Iglesia, que, como sabemos, está llamada a ser guardiana de la verdad, Don Michael escribe:

«El abandono de la verdad en muchos planteamientos teológicos parece haberse producido precisamente porque el concepto de verdad como tal, incluso en el ámbito profano, es rechazado por una gran mayoría por considerarlo absolutista, intolerante, arrogante o, sencillamente, irreconocible».

Sin embargo, tales ideas no tienen nada que ver con la verdad. Lamentablemente, las personas que piensan así aún no se han encontrado con la luz y la fuerza sanadora y purificadora de la verdad.

A continuación, Don Michael señala lo que sería necesario que estuviera en el centro de la predicación de la Iglesia para ofrecer a las personas el «agua cristalina» que brota del Trono del Cordero (cf. Ap 22,1):

«La teología debe volver a poner de manifiesto dónde reside su fuente: en Cristo, el Verbo eterno engendrado por el Padre. Su propia palabra debe someterse a este Verbo eterno del Padre, que la forma y a través de la cual habla. La palabra de la Iglesia debe proceder del Verbo eterno del Padre, que es la única verdad».

Hoy en día se necesita valentía para profesar la verdad de nuestra fe. Sin embargo, no debemos desanimarnos ante la incredulidad ni ante la hostilidad a la que se enfrenta la fe. Antes bien, hemos de recordar las palabras de Jesús de que su Palabra perdurará y actuar en consecuencia. ¡La confianza en nuestro Padre celestial nos guiará! Sabemos que la verdad triunfará, pues el Señor mismo es la verdad y Él desea manifestarse a las personas también a través de nuestro corazón. ¡Hagamos nuestra parte y dejemos que sea la verdad la que triunfe!

 

Obedecer a la verdad

Lc 12,49-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “He venido a arrojar fuego sobre la tierra, ¡y cuánto desearía que ya hubiera prendido! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustiado estoy hasta que se cumpla! ¿Creéis que estoy aquí para poner paz en la tierra? No, os lo aseguro, sino división. Porque desde ahora habrá cinco en una familia y estarán divididos: tres contra dos y dos contra tres. Estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.”

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