El cántico del Magnificat

Lc 1,46-55

«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos. Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»

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Fiesta de la Visitación de la Virgen María: “Isabel entona las alabanzas a María”        

NOTA: Siguiendo el calendario tradicional, se celebra hoy la Fiesta de la Visitación de la Virgen María. Escucharemos, pues, el Evangelio que nos narra su maravilloso encuentro con Santa Isabel.

Lc 1,39-47

Por aquellos días, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y cuando oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando en voz alta, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme? Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno; y bienaventurada tú, que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor». María exclamó: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador».

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Solemnidad de la Preciosa Sangre del Señor

 

NOTA: Siguiendo el calendario tradicional, se celebra hoy la Solemnidad de la Preciosa Sangre del Señor. Escucharemos, pues, el Evangelio previsto para esta ocasión.

 Jn 19,30-35

 Jesús, cuando probó el vinagre, dijo: “Todo está consumado”. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Como era la Parasceve, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, los judíos rogaron a Pilato que les rompieran las piernas y los retirasen.                                                                                                            Vinieron los soldados y rompieron las piernas al primero y al otro que había sido crucificado con él. Pero cuando llegaron a Jesús, al verle ya muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con la lanza. Y al instante brotó sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice la verdad para que también vosotros creái
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“CON MOTIVO DE LA SOLEMNIDAD DE LA PRECIOSA SANGRE”

NOTA PRELIMINAR: hoy dirijo mi saludo y gratitud especialmente a nuestros nuevos colaboradores brasileños, que a partir de este día nos ayudarán a seguir difundiendo mis meditaciones y los «3 Minutos para Abbá» en portugués.

«He escogido este día para iniciar mi Obra entre los hombres, porque es la Fiesta de la Preciosa Sangre de mi Hijo Jesús. Tengo la intención de bañar en esta Sangre la Obra que he venido a iniciar, para que produzca grandes frutos en la humanidad entera» (Mensaje de Dios Padre a Sor Eugenia Ravasio). leer más

La fe puede calmar tormentas

Mt 8,23-27

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca y sus discípulos le siguieron. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba cubierta por las olas. Jesús estaba dormido. Ellos, acercándose, le despertaron: “¡Señor, sálvanos, que perecemos!” Él replicó: “¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?” Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y aquellos hombres, maravillados, decían: “¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?”

“¿Quién es éste?” A la luz de la fe, nos resulta fácil responder a esta pregunta: “Este hombre es el Hijo de Dios, por eso tiene autoridad sobre todo lo creado, incluso sobre los vientos y el mar”.

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Solemnidad de San Pedro y San Pablo: “Completar la carrera”        

2Tim 4,6-8.17-18

Querido hermano:

Yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente. He peleado el noble combate, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe. Y desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquel día me entregará el Señor, el justo Juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su Manifestación. El Señor me asistió y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todos los gentiles. Y fui librado de la boca del león. El Señor me librará de toda obra mala y me salvará guardándome para su Reino celestial. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Algún exégeta podría preguntarse cómo es que en este texto San Pablo habla con tanta certeza de su propia salvación. Quizá alguien señalaría que difícilmente un “mortal” podría hablar así sin caer en presunción…

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“LA OBRA DE AMOR DEL PADRE”

«Si todos los hombres que están lejos de nuestra Iglesia Católica escucharan hablar de este Padre que los ama, que es su Creador y su Dios; de este Padre, que desea darles la vida eterna, entonces una gran parte de ellos, e incluso de los más obstinados, vendrían a este Padre del cual les hablaríais» (Mensaje de Dios Padre a Sor Eugenia Ravasio). leer más