“AMOR A LOS ENEMIGOS”  

«Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5,44-45a).

Este es un gran desafío, amado Padre, sobre todo cuando realmente tenemos enemigos que se comportan como tales. Pero tú nos has dado esta instrucción a través de tu divino Hijo. Si queremos ser verdaderamente tus hijos, no solo de nombre, entonces tendremos que tomarnos en serio estas palabras. Pero, ¿qué hacemos con el rechazo que sentimos en nuestro interior, tal vez incluso con el deseo de venganza o con las heridas que nos ha dejado la enemistad?

Pues bien, el primer paso es, sin duda, querer amar a los enemigos, sencillamente porque tú lo has dicho, y eso, en un primer momento, con independencia de nuestros sentimientos. Si tú, amado Señor, quieres algo de nosotros, entonces también debe ser posible cumplirlo. Cada palabra tuya es verdad y una tarea para nosotros.

Así que nos pondremos en camino hacia ti y tocaremos a la puerta de tu corazón, libres de toda ilusión de que podríamos amar a nuestros enemigos con nuestras propias fuerzas. Puesto que tu corazón está siempre abierto, ya estarás ahí esperándonos. Una vez allí, te pediremos la gracia de amar a nuestros enemigos, tanto más intensamente cuanto mayor sea la resistencia que sintamos en nosotros.

Te hablaremos sinceramente de esta posible resistencia y pediremos al Espíritu Santo que la supere, así como los deseos de venganza que aún podamos tener. Abriremos las heridas a la presencia sanadora de tu Espíritu: «Entra hasta el fondo del alma (…), sana el corazón enfermo» (Secuencia de Pentecostés).

Y entonces, amado Padre, simplemente pondremos en práctica tus palabras: rezaremos por nuestros enemigos, los bendeciremos y, en la medida de lo posible, les haremos el bien. Así, nuestro corazón se llenará cada vez más de tu gracia y actuaremos como hijos tuyos. A través de este camino, debería ser posible cumplir esta exhortación y corresponder a tu invitación a ser perfectos.

¡Así debería ser posible!