«Mas tú con todas las cosas eres indulgente, porque son tuyas, Señor, amigo de la vida» (Sab 11,26).
Si tenemos en cuenta todas las atrocidades que los seres humanos cometemos en la Tierra, ¡cuántas veces nuestro Padre podría haberla aniquilado!
«Mas tú con todas las cosas eres indulgente, porque son tuyas, Señor, amigo de la vida» (Sab 11,26).
Si tenemos en cuenta todas las atrocidades que los seres humanos cometemos en la Tierra, ¡cuántas veces nuestro Padre podría haberla aniquilado!
NOTA: En el calendario litúrgico tradicional, se celebra hoy la fiesta de San Cirilo de Alejandría. En su honor se lee el siguiente evangelio, sobre el que meditaremos hoy.
Mt 5,13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, sino en el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y alaben a vuestro Padre que está en los cielos.”