Santa Águeda y el espíritu de fortaleza

El día de hoy nuevamente nos encontramos con una santa, que, bajo una terrible persecución, llegó a ser mártir por amor a Cristo a una edad muy temprana. En Santa Águeda descubrimos un alma encendida de amor, así como también en Santa Inés, cuya historia escuchamos recientemente. Ellas, haciendo realidad las palabras del evangelio de hoy, son testigos y modelos para nosotros en el seguimiento del Señor.

Los santos no solamente están para que los admiremos e invoquemos, sino también para que los imitemos. Por eso podemos preguntarnos: ¿Qué podría obrar en mí un amor ardiente como el suyo? No me refiero a que cada uno de nosotros deba sentir el deseo de padecer el martirio por Cristo y soportar torturas como las de Santa Inés y Santa Águeda. Pero, eso sí, cada uno ha de estar lleno de ese mismo espíritu, en el que Dios se glorifica y concede también la fuerza para el martirio. Se trata de la virtud de la valentía y, más aún, del espíritu de fortaleza.

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