Memoria de los Santos Timoteo y Tito: “Reavivar el don de Dios”

2Tim 1,1-8

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, encargado de anunciar la promesa de vida que está en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido. Gracia, misericordia y paz de parte de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús Señor nuestro.

Doy gracias a Dios, a quien, como mis antepasados, rindo culto con una conciencia pura, cuando continuamente, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones. Al acordarme de tus lágrimas, siento vivos deseos de verte, para llenarme de alegría. Pues evoco el recuerdo de la fe sincera que tú tienes, fe que arraigó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y sé que también ha arraigado en ti.

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“MANTENTE SERENO”  

«Mantente sereno. Yo soy el Eterno y tengo el tiempo en mis manos» (Palabra interior).

Con frecuencia, los maestros espirituales nos hablan de la serenidad. Significa que no debemos dejar que los diversos acontecimientos que nos sobrevienen nos roben la calma ni nos lleven a actuar de forma precipitada. Sin embargo, no se trata de una «calma estoica», que observa todas las cosas con cierta indiferencia y evita cualquier posicionamiento interior. Tampoco se refiere a la pereza del alma o del espíritu, que no se deja sacudir ni motivar por nada y termina cayendo en la indiferencia.

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