«Me dejo encontrar fácilmente, porque estoy aquí y en ti» (Palabra interior).
Los maestros de la vida espiritual nos recuerdan una y otra vez que podemos encontrar a Dios en nuestro interior. Y es así, porque el Señor mismo nos lo aseguró: «Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él» (Jn 14,23).
