La clave para la verdadera paz

St 4,1-12

¿De dónde proceden las guerras y las peleas entre vosotros? ¿Acaso no provienen de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y tenéis envidia, y no podéis conseguir nada; lucháis y os hacéis la guerra. No tenéis porque no pedís. Pedís y no obtenéis, porque pedís mal, para derrochar en vuestros placeres. ¡Almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Por tanto, el que desee ser amigo de este mundo, se hace enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: ‘Celosamente nos ama el Espíritu que habita en nosotros’? Pero mayor es la gracia que da; por eso dice: ‘Dios resiste a los soberbios’, ‘y a los humildes da la gracia’. Por eso, estad sujetos a Dios.

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