Con el comienzo del nuevo año, me gustaría volver a meditar sistemáticamente un libro de las Sagradas Escrituras. En esta ocasión, he elegido la Epístola de Santiago. Como de costumbre, al final de cada texto incluiremos los enlaces correspondientes para quienes prefieran escuchar una meditación sobre la lectura o el evangelio del día.
St 1,2-18
Hermanos míos: considerad una gran alegría el estar cercados por toda clase de pruebas, sabiendo que vuestra fe probada produce la paciencia. Pero la paciencia tiene que ejercitarse hasta el final, para que seáis perfectos e íntegros, sin defecto alguno. Si alguno de vosotros carece de sabiduría, que la pida a Dios -que da a todos abundantemente y sin echarlo en cara-, y se la concederá. Pero que la pida con fe, sin vacilar; pues quien vacila es como el oleaje del mar, movido por el viento y llevado de un lado a otro.
