«Sé como un pozo que primero recoge en sí mismo el agua para luego derramarla en abundancia» (San Bernardo).
En la frase de hoy, san Bernardo enfatiza que hemos de recorrer nosotros mismos el camino de la santidad, que produce abundante fruto cuando la gracia de Dios puede actuar con fuerza en nosotros. Así lo afirmarán todos los maestros de la vida espiritual. De hecho, es totalmente lógico, pues «de lo que rebosa el corazón habla la boca» (Lc 6,45).
