A partir de ayer, estamos reflexionando sobre un tema importante para la vida espiritual que nos ayudará a despertar por completo a la verdad, para que nuestro seguimiento de Cristo esté libre de ilusiones y nuestro testimonio brille con mayor intensidad en el mundo. No solo es importante poner en práctica estas enseñanzas para protegernos de los engaños relacionados con nosotros mismos, sino también para poder identificar y superar todo tipo de engaños con mayor facilidad.
El salmista exclama: «¿Quién se da cuenta de sus propios yerros? De las faltas ocultas límpiame.» (Sal 19,13). En varios pasajes del Nuevo Testamento, Jesús señala la ceguera de los fariseos y de los escribas (cf. Mt 23,13). Dios conoce el corazón del hombre y nada está escondido ante Él.
