Día 39: “A las puertas de la Semana Santa”

Antes de entrar en la Semana Santa, daremos hoy el último paso en nuestro itinerario cuaresmal. Os invito cordialmente a seguir acompañándonos durante la Semana Santa, cuyas reflexiones tendrán un carácter más meditativo. También podréis verlas a modo de vídeos en los enlaces respectivos que os enviaremos a diario.

Al comienzo del evangelio de hoy (Jn 12,10-36), se anticipa ya la entrada de Jesús en Jerusalén, que mañana, en el Domingo de Ramos, contemplaremos con mayor profundidad.

Por poco tiempo, la realidad en Jerusalén fue como debía ser. El pueblo saludó al verdadero Rey de Israel y salió a su encuentro. En este acontecimiento se manifiesta la verdad y se reconoce la misión que Israel estaba llamado a cumplir para toda la humanidad. No se trataba de un rey humano, sino del Rey del cielo que vino a la Tierra para redimir a su pueblo. Entra en la «ciudad del gran Rey» (Mt 5,35), es decir, en Jerusalén, la ciudad escogida por Dios. ¡Qué alegría y qué gracia concede el Padre Eterno a su pueblo! Viene Aquel que merece toda alabanza, honor y gloria.

leer más

Día 38: “Conspiración contra Jesús”

La Semana Santa ya está a las puertas y, por tanto, nuestro itinerario cuaresmal nos presenta hoy el pasaje del Evangelio en el que los enemigos de Jesús deciden matarlo (Jn 11,47-54). Dice así:

«Entonces los príncipes de los sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín: “¿Qué hacemos, puesto que este hombre realiza muchos signos? -decían-. Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos y destruirán nuestro lugar y nuestra nación”» (vv. 47-48).

Aquí vemos los falsos pretextos que esgrimieron, pues Jesús con su predicación y sus obras no suponía en absoluto una amenaza para los romanos. En realidad, eran los líderes religiosos quienes se sentían amenazados y temían perder su influencia sobre el pueblo.

La resurrección de Lázaro, un signo inequívoco de la autoridad divina de Jesús, resultó intolerable para ellos. Como no tenían manera de rebatirle ni de acusarle de algún pecado —y, por tanto, de haber transgredido la Ley—, simplemente decidieron matarle.

leer más

Día 37: “Ahora te seguimos de todo corazón”

Tras la alegría por la elección de la Santísima Virgen María, que celebramos ayer, nuestro itinerario cuaresmal nos presenta hoy la conmovedora oración de Azarías (Dn 3,25.34-45), uno de los tres jóvenes que, gracias a la intervención divina, salieron ilesos del horno ardiente.

Azarías, que vive en el destierro en Babilonia junto a su pueblo, expresa en primer lugar su profunda lamentación por haber perdido todo aquello que antes constituía el centro de su vida, al mismo tiempo que reconoce la culpa del pueblo: «Nosotros, ¡oh Señor!, hemos venido a ser la más pequeña de todas las naciones, y estamos hoy día humillados en toda la tierra por causa de nuestros pecados. No tenemos en este tiempo ni príncipe, ni caudillo, ni profeta, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda, ni incienso, ni lugar donde ofrecerte las primicias, y hallar gracia a tus ojos» (vv. 37-39a).
¡Qué importante es reconocer la realidad con tal profundidad! Israel siente las consecuencias de haberse alejado de Dios y se da cuenta de que él mismo lo ha provocado. En esta oración, no se acusa a nada ni a nadie por el sufrimiento y la desgracia que han sobrevenido al pueblo, sino que se reconoce la propia culpa de manera sencilla y sincera.

leer más

Día 36: “La actitud de María”  

En medio de nuestro itinerario cuaresmal, resplandece la gran solemnidad de la Anunciación, aquel día en que comenzó nuestra redención cuando María dio su «sí». Aunque sin duda conocemos bien el pasaje bíblico correspondiente, nunca nos cansamos de escuchar el primer anuncio de la Buena Nueva.

Lc 1,26-38

Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a un pueblo de Galilea, llamado Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. La virgen se llamaba María. Cuando entró, le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.” Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, le llamarán Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.” María respondió al ángel: “¿Cómo será esto posible, si no conozco varón?” El ángel le respondió: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que va a nacer será santo y le llamarán Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y ya está en el sexto mes la que era considerada estéril, porque no hay nada imposible para Dios.” Dijo María: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.” Y el ángel la dejó y se fue.

leer más

Día 35: “Daniel y los leones”  

¿Cómo se sobrevive varios días en una fosa de leones a la que te han arrojado para que te devoren siete leones hambrientos? En la lectura de hoy (Dn 14,27-42), Daniel nos da una respuesta.

¿Por qué los babilonios querían deshacerse de Daniel? La lectura narra que éstos fueron a decir al rey Ciro el Persa: «“Entréganos a Daniel, si no, te mataremos a ti y a toda tu casa”. Ante esta gran violencia, el rey se vio obligado a entregárselo». (v. 29-30).

¿Qué había sucedido antes? Resulta que los babilonios adoraban a un ídolo llamado Bel y le llevaban diariamente como ofrenda «doce artabas de flor de harina, cuarenta ovejas y seis medidas de vino» (v. 3). Cuando el rey Ciro, que tenía en gran estima a Daniel, le preguntó por qué no adoraba a Bel, éste respondió: «Porque yo no venero ídolos hechos por mano humana, sino solamente al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra y tiene poder sobre toda carne» (v. 5). Entonces, Daniel demostró al rey que eran los sacerdotes de Bel quienes devoraban toda la comida, y no el ídolo (vv. 7-21). Cuando Ciro se dio cuenta del engaño, mandó matar a los sacerdotes de Bel (v. 22).

leer más

Día 34: “Verdaderos profetas al servicio de Jesús”  

La lectura de hoy (Jon 3,1-10) es motivo de gran alegría en nuestro itinerario cuaresmal. Toda una ciudad, junto con su rey, se toma en serio la advertencia del profeta Jonás. ¡Así que también hay situaciones en las que las personas se convierten de sus malos caminos! En efecto, los ninivitas hicieron penitencia cuando el rey mandó pregonar:

«“Por mandato del rey y de sus grandes, que hombres y bestias, ganado mayor y menor, no prueben bocado ni pasten ni beban agua. Que se cubran de sayal y clamen a Dios con fuerza; que cada uno se convierta de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos. ¡Quién sabe! Quizás vuelva Dios y se arrepienta, se vuelva del ardor de su cólera, y no perezcamos”. Vio Dios lo que hacían, cómo se convirtieron de su mala conducta, y se arrepintió Dios del mal que había determinado hacerles, y no lo hizo» (vv. 7-10).

¿Cómo se lo tomarían hoy en día? ¿Podemos imaginarnos que surgiera un profeta advirtiendo de una catástrofe inminente y que, efectivamente, consiguiera que una nación, una ciudad, un pueblo o, al menos, una parroquia católica se convirtiera en su totalidad? ¿Cómo se actuaría hoy en día con un profeta así? Ciertamente, sería ridiculizado por completo, y eso por mencionar la forma más leve de rechazo. Probablemente se le trataría como a alguien que advierte de un incendio inminente, pero al que luego se le culpa de ello.

leer más

Día 33: “Los demonios intentan impedir que se reconozca a Jesús”  

 

Nuestro itinerario cuaresmal nos ha traído hoy hasta el así llamado «Primer Domingo de Pasión» y nos acerca cada vez más a la Semana Santa. Las confrontaciones y disputas entre los judíos hostiles y Jesús continúan y se vuelven cada vez más agresivas (Jn 8,46-59). Podemos constatar que el Señor se encuentra ante corazones obstinados, que simplemente no están dispuestos a abrirse a la verdad.

Ya habíamos considerado que ni las curaciones milagrosas, ni la resurrección de Lázaro ni la sabiduría que emanaba de la boca del Señor habían logrado convencer a los judíos. En este contexto, Jesús pronuncia estas palabras, en las que se percibe su lamento: «¿Quién de vosotros podrá acusarme de haber pecado? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no las escucháis, porque no sois de Dios» (vv. 46-47).

Con estas palabras, el Señor nos da la clave para entender por qué los judíos hostiles estaban tan obstinados: no proceden de Dios ni sus pensamientos, palabras y acciones están guiados por Él. Por eso se cierran cada vez más, cuanto más les dice Jesús la verdad.

leer más

Día 32: “Yo soy la luz del mundo”  

En el evangelio de hoy (Jn 8,12-20), Jesús, dirigiéndose a los judíos, pronuncia palabras vigentes para todos los tiempos: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (v. 12).

Son palabras que deben asimilarse en profundidad, palabras que iluminan y nos comunican así la luz que es el mismo Jesús. El Señor se las dirige a la multitud que le escucha, aun sabiendo que todavía no podrían comprenderlas del todo. Con los fariseos, en cambio, la situación se ponía cada vez más tensa.

Éstos se escandalizan una y otra vez por la autoridad que emana de las palabras de Jesús, que debía revelarles quién era Él y abrirles así el camino de la verdad para que lo reconocieran como el Mesías. Si lo hubieran reconocido como el Mesías, se les habría abierto la puerta para conocer más a fondo al Padre Celestial, quien lo envió al mundo. Si se emprende este camino, el Espíritu Santo puede revelarnos cada vez más la verdad y el conocimiento de Dios se vuelve más preciso y amplio, al tiempo que crece el amor por Él.

leer más

Día 31: “La resurrección de un muerto: signo de la amorosa omnipotencia de Dios”  

Tras reflexionar sobre la figura de san José en el marco de nuestro itinerario cuaresmal, escuchamos hoy, tanto en la lectura (1Re 17, 17-24) como en el evangelio (Jn 11,1-45), el relato de la resurrección de un muerto. En el primer caso, se trata del profeta Elías, que resucita al hijo de la viuda que lo había acogido. Este milagro convenció plenamente a la viuda de que Elías era un profeta: «Ahora sé que eres un hombre de Dios y que la palabra del Señor está en tu boca» (v. 24).

Así, se hizo realidad lo que debe suceder a raíz de un milagro así: la fe en la obra de Dios. Efectivamente, se podría decir que la resurrección de un muerto es la prueba visible de que Dios es el dueño de la vida y de la muerte, y de que solo un hombre que le pertenece puede obrar un milagro de tal magnitud. Sin embargo, por desgracia, no todos llegan a esta conclusión, como tenemos que constatar con dolor en diversos pasajes del Evangelio. leer más

Día 30: “San José y la misión del varón”  

Con motivo de la Solemnidad de San José, reflexionaremos hoy, en el marco de nuestro itinerario cuaresmal, un poco sobre aquel a quien Dios escogió para ser padre nutricio de Nuestro Señor Jesucristo.

Mt 1,16.18-21.24a

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús llamado Cristo. La generación de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba desposada con José, y antes de que conviviesen se encontró con que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justo y no quería exponerla a infamia, pensó repudiarla en secreto. Consideraba él estas cosas, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Al despertarse, José hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado. leer más