«Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga» (Mc 8,34).
Seguir a Cristo significa hacer realidad el plan que Dios ha trazado para nuestra vida. Este plan brota del corazón de un Padre amoroso. Quizás, al oír esta exhhortación del Señor, se nos venga a la mente la idea de que es perder la alegría de vivir y la libertad para elegir por nuestra cuenta lo que creemos que nos haría felices. Sin embargo, esta idea se basa en una imagen errónea de Dios.
