«¡Nunca te dejes intimidar por las maquinaciones de los demonios!» (Palabra interior).
En nuestro camino espiritual, no podemos ni debemos pasar por alto estas potestades hostiles a Dios. Es cierto lo que dice santa Teresita del Niño Jesús cuando habla de los «demonios cobardes» que no pueden hacernos daño si vivimos en estado de gracia. El Señor confirió a sus apóstoles poder sobre los espíritus inmundos (cf. Mc 3,15). Sin embargo, san Pedro nos advierte en su epístola: «Sed sobrios y vigilad, porque vuestro adversario, el diablo, como un león rugiente, ronda buscando a quien devorar» (Palabra interior). leer más
