“LOS MANDAMIENTOS SON VIDA”

«Yo amo tus preceptos, Señor, dame la vida por tu amor» (Sal 118,159).

Los santos mandamientos de Dios son vida. Al permanecer en ellos, vivimos en la gracia de nuestro Padre. Son las instrucciones que Dios, en su bondad, nos ha dado para que no sucumbamos a los torbellinos de este mundo ni seamos presa del mal. Basta con examinar uno por uno los mandamientos para reconocer la gran sabiduría que contienen. Si nuestro Padre nos ordena en primer lugar: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente» (Mt 22,37), ya nos ha comunicado lo más esencial.

leer más

“EL TRONO DE LA VERDAD”

«Nadie en todo el mundo es capaz de cambiar la verdad. Sólo una cosa podemos hacer: buscarla, encontrarla y servirla» (San Maximiliano Kolbe).

Esta frase certera de san Maximiliano nos introduce en una actitud de humildad natural. Nos muestra el camino hacia una vida fructífera en unión con Dios. Para ello hemos sido creados y nuestro Padre mismo ha sembrado en nuestro corazón la búsqueda de la verdad.

leer más

“YO SOY QUIEN TE CONSUELA”

«Yo, yo soy quien te consuela» (Is 51,12).

Cuánto desea nuestro Padre que entendamos esto, pues ¿quién sino Él podría brindarnos un consuelo que llegue hasta esas profundidades que ni nosotros mismos ni ningún ser humano podemos sondear?

¿No nos encontraremos ante Él en la hora de nuestra muerte, solo Él y yo? ¿No veremos toda nuestra vida bajo su luz y con sus ojos? ¿No será entonces un infinito consuelo poder decirle a nuestro Padre: «Hemos confiado en ti, hemos buscado solo tu consuelo y hemos intentado seguir tus caminos»? El hecho de verle será nuestro consuelo y entonces reconoceremos cuánto nos ha amado y que nunca se ha apartado de nuestro lado.

leer más

“ABUNDANTE FRUTO”

«Cuanto más habites en mi corazón y yo en el tuyo, más abundante fruto darás» (Palabra interior).

¿Queremos que nuestra vida produzca abundante fruto, un fruto que permanezca para la vida eterna? En la frase de hoy se nos muestra una manera, pues el Padre celestial nos ofrece su propio corazón para hacernos fructíferos. No se trata de un camino difícil que exija indecibles esfuerzos por nuestra parte. Antes bien, es el sencillo camino del amor, una íntima comunión con nuestro Padre.

leer más

“MORIR, RESUCITAR Y VIVIR”

«Alejarse de ti significa MORIR; volver a ti significa RESUCITAR; morar en ti significa VIVIR» (San Agustín).

Con estas breves palabras, san Agustín da en el clavo. En efecto, si nos alejáramos de ti, amado Padre —lo cual te rogamos que impidas siempre—, ya no podríamos acoger tu gracia ni tu amor solícito por nosotros. Todo en nosotros empezaría a morir, todo aquello en lo que radica el verdadero sentido de nuestra existencia.

leer más

“AFRONTAR LA HOSTILIDAD”

«Todos los que quieran seguirme experimentarán la hostilidad del infierno y la de aquellos que prestan oído al demonio» (Palabra interior).

Cuando emprendemos el camino de seguimiento de Cristo, es inevitable que nos enfrentemos a esta hostilidad. Puede manifestarse de diversas formas, pero siempre estará presente. Nuestro Padre nos lo mostró claramente en la vida de su propio Hijo, así como en el testimonio de sus discípulos a lo largo de la historia.

leer más

“UN SANTO PARENTESCO”

«Todos pueden convertirse en hermanos y hermanas, si tan solo creen en mí» (Palabra interior).

Aquí se hace alusión a aquel parentesco que nuestro Señor nos mostró claramente en el Evangelio cuando le dijeron: «Mira, tu madre y tus hermanos están ahí fuera intentando hablar contigo. Pero él respondió al que se lo decía: -¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: -Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre» (Mt 12,47-50).

leer más

 “MÍRAME A MÍ”

«Mírame a mí, así como Yo te miro a ti» (Palabra interior).

¡He aquí la maravillosa invitación de nuestro Padre celestial a recorrer en íntima cercanía con Él el camino de nuestra vida terrenal! ¡Qué ternura revelan estas palabras! Nuestro Padre nos mira con amor solícito, atento a todas nuestras necesidades físicas y espirituales. El amor de Dios siempre nos precede, pues su mirada se fijó en nosotros aun antes de que existiéramos:

leer más

“DIOS ATRAVIESA AL DRAGÓN”

«¿No eres tú el que partió a Rahab, el que atravesó al Dragón?» (Is 51,9).

Amado Padre, no siempre nos resulta fácil comprender por qué existe el mal, por qué hay tanta destrucción, sufrimiento inconmensurable, guerras sin sentido y espíritus malignos que viven en rebelión contra ti. Han abandonado la comunión contigo y ahora quieren arrastrarnos a nosotros, los hombres, al abismo de su perdición.

leer más

“¡SIGUE ADELANTE!”

«Sigue adelante, examínalo todo a mi luz y continúa» (Palabra interior).

Nuestro Padre quiere que recorramos conscientemente el camino hacia la eternidad, creciendo en la fe, la esperanza y la caridad. Para ello, nos brinda muchas oportunidades cada día. Si lo comprendemos y lo ponemos en práctica, muchas cosas cambian en nuestra vida. La eternidad deja de ser una meta lejana e indefinida en la que pensamos poco o nada. Todo lo contrario: cuanto más conscientes nos volvemos de lo que nos espera y más comienza a anhelarlo nuestro corazón, más la eternidad impregnará nuestra realidad cotidiana. Nos enseñará a afrontar con mayor esmero y atención la tarea que se nos ha encomendado. Así, nos volveremos más prudentes y decididos, y dejaremos atrás con mayor facilidad aquellas cosas que, en realidad, no son tan importantes para centrarnos en lo que verdaderamente cuenta.

leer más