«La verdad tiene el poder de perdurar» (Palabra interior).
«El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mt 24,35).
¡Qué palabras tan reconfortantes nos dirige aquí el Señor! La verdad permanece inmutable y es el ancla segura a la que podemos aferrarnos en una época en la que ésta no es muy apreciada, una época en la que muchas personas, al igual que Poncio Pilato, se limitan a preguntar: «¿Qué es la verdad?» (Jn 18, 38).
