«El entendimiento humano es débil y propenso al error. La verdadera fe, en cambio, no puede errar» (Tomás de Kempis).
Estas palabras de Tomás de Kempis, un maestro de la vida espiritual, nos traen a la memoria algo muy importante. Aunque el entendimiento sea un don de Dios para el hombre, se ha visto considerablemente afectado por el pecado original. Entre las consecuencias del pecado original se encuentran el oscurecimiento de la razón, el debilitamiento de la voluntad, la inclinación al mal, el sufrimiento y la muerte corporal. Así lo leemos en el Catecismo del Papa Pío X.
