«El que se levanta tras sus caídas poniendo su confianza en Dios y con profunda humildad, se convertirá en un instrumento idóneo en las manos de Dios para realizar grandes obras. El que actúa de otra manera, nunca podrá hacer ningún bien» (San Pablo de la Cruz).
Amado Padre, cuánta sabiduría has comunicado a aquellos que te siguen fielmente y, con ella, los has introducido en tu propio ser. Así, san Pablo de la Cruz nos enseña que nadie debe desesperarse si ha sufrido una caída en su camino de seguimiento de Cristo. Antes bien, Tú solo esperas que se arrepienta y se vuelva a levantar, depositando su confianza en Ti.

