«Buscad primero el Reino de Dios, y todo lo demás se os dará por añadidura» (Mt 6,33).
¡Cómo se pondría todo en orden en nuestra vida si tan solo acatáramos este consejo del Señor! Se restablecería esa jerarquía espiritual que lo rige todo y que, por desgracia, se ha alborotado tanto. Entonces, nuestro Padre celestial podría concedernos con facilidad todo lo que nos tiene preparado, porque nos encontraría receptivos. En cierto sentido, se anticiparía aquí, en la Tierra, la vida futura, pues, sin duda, la mayor dicha y gloria de todos los ángeles y santos es cumplir la Santa Voluntad de Dios.
