«No tengo nada que dar más que lo que Tú mismo me has dado» (Santa Catalina de Siena).
¡Qué certera y liberadora es esta frase tan sencilla de Santa Catalina de Siena! Retira el velo que a menudo nos cubre cuando nos esforzamos por ser y aparentar algo que no somos. Ciertamente, la sociedad a menudo nos plantea este tipo de exigencias y creemos que debemos corresponderles. Sin embargo, ¿no es una ilusión confiar en nuestros propios méritos y olvidar de dónde proviene todo? ¿No es una ceguera obviar el origen, es decir, nuestro Padre divino, de quien todo procede?
La frase de Santa Catalina representa el santo realismo de la humildad y, por tanto, posee la fuerza de la pureza. Esta certeza no nos exime de hacer nuestra parte, pero sabiendo quién es el que nos lo ha dado todo y nos lo ha confiado en su amor.
