«¡Mantente firme en ti mismo! Ningún enemigo, ni interior ni exterior, podrá vencerte si eres dueño de ti mismo» (San Buenaventura).
También podríamos parafrasear a san Buenaventura de la siguiente manera: «Mantén tu casa interior en orden para que todo esté centrado en Dios y en armonía con su voluntad. Entonces, pase lo que pase, podremos retirarnos a ese refugio interior de paz y permanecer en él».
