«Mis planes se cumplen, oportuna o importunamente, aun a través de extravíos y tinieblas. Nadie podrá detenerlos, nada podrá oscurecer el camino de Dios» (Palabra interior).
Nuestro Padre se vale de todas las circunstancias para llevar a cabo su plan de salvación. Es cierto que, debido a la resistencia del diablo y a la insensatez y debilidad del hombre, a menudo no puede cumplirse la voluntad de Dios de forma directa, conforme a su intención originaria. Pero, en su Providencia, nuestro Padre sabe tomar esto en consideración. Sin abandonar su objetivo ni cambiarlo en principio, lo persigue a través de extravíos y tinieblas.
