La corrección fraterna

Mt 18,15-20

Jesús dijo a sus discípulos: “Si tu hermano llega a pecar, ve y corrígele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si también desoye a la comunidad, considéralo como al pagano y al publicano. Yo os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.” leer más

VIDAS DE SANTOS: “Santa Susana, mártir”

En una época en la que, lamentablemente, la confusión moral prolifera en el mundo y ni siquiera se detiene ante nuestra Santa Iglesia, de modo que muchas personas se han apartado del camino de la virtud o ni siquiera lo han emprendido, es importante no olvidar a los santos, en particular a los de la Iglesia primitiva, que nos ofrecen un brillante ejemplo de castidad.

Estos santos, que dieron su vida para preservar su castidad, no solo hicieron brillar su luz en medio de la oscuridad de su época, sino que obtuvieron de Dios una gran gracia para la Iglesia de todos los tiempos. Son un vivo recuerdo y un ejemplo de cuán importante es anteponer los preceptos de Dios a todo lo demás.

Una de estas mujeres radiantes es santa Susana. No se trata de aquella Susana del Antiguo Testamento, en la que quizá pensemos en primer lugar al escuchar este nombre, a la que Dios salvó de la muerte y devolvió su honor ante todo el pueblo por medio de Daniel. No, la santa de hoy es Susana de Roma.

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Fiesta de San Lorenzo: “Despreciar la propia vida”

Jn 12,24-26

Lectura correspondiente a la Fiesta de San Lorenzo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, allí queda, él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; pero el que desprecia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.”

En un primer momento, estas palabras del Señor de que debemos despreciar nuestra vida parecerían ser contrarias al gran don de la vida, que hemos de cuidar y proteger.

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Fieles a la Tradición

Escucharemos hoy la lectura del XI Domingo después de Pentecostés, según el calendario tradicional.

1Cor 15,1-10

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que recibisteis, en el que os mantenéis firmes, y por el cual sois salvados, si lo guardáis tal como os lo anuncié. ¡Y si no, habéis creído en vano! Porque os transmití en primer lugar lo mismo que yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas, y después a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía y algunos ya han muerto. Luego se apareció a Santiago, y después a todos los apóstoles. Y en último lugar, como a un abortivo, se me apareció también a mí. Porque soy el menor de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, ya que perseguí a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que se me dio no resultó inútil; al contrario, he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. leer más

VIDAS DE SANTOS: “Fiel hasta la muerte: El beato John Felton, mártir”

El santo que conoceremos hoy —y no me refiero a Santo Domingo de Guzmán— nos traslada a Inglaterra en una época de grandes tensiones políticas. Bajo el reinado de Enrique VIII comenzó un período particularmente difícil para los católicos que querían permanecer fieles a su fe.

Enrique VIII había subido al trono de su padre en 1509, a la edad de 17 años. Al principio, sus súbditos estaban entusiasmados, ya que el joven rey parecía destacar positivamente en comparación con su padre. Sin embargo, con el paso de los años, fue instaurando un régimen opresivo. Luego se produjo la fatal ruptura con la Iglesia Católica. El rey quería separarse de su esposa, Catalina de Aragón, que no le había dado un heredero al trono, y anular su matrimonio para desposarse con otra mujer. Pero el papa no dio su consentimiento a tal pretensión. Su pasión por aquella mujer, Ana Bolena, era tan grande que optó por la ruptura con Roma. En 1543, Enrique y Ana Bolena fueron excomulgados por el Papa. Ese mismo año, Enrique se autoproclamó «jefe supremo en la tierra de la Iglesia de Inglaterra». Así nació el anglicanismo.

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“UNA ALEGRÍA PARA LOS SANTOS”  

«Los santos te ayudarán y te servirán» (Palabra interior).

Para nosotros, que intentamos seguir y servir a Cristo, estas promesas son importantes. Los santos son nuestros amigos más entrañables en este camino, pues ellos ya han alcanzado la perfección en el amor a Dios y al prójimo. ¿Cómo podrían negarse a acudir en ayuda de aquellos que aún están de camino, que no han alcanzado la meta y que están tan necesitados de su apoyo? ¿Cómo podrían desviar la mirada mientras sus amigos siguen peregrinando hacia su patria eterna?

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