EL AMOR DE DIOS OTORGA LA VIDA

 «Mi amor otorga la vida al hombre en cada instante» (Mensaje del Padre a Sor Eugenia Ravasio).

 Si nosotros, los fieles, despertáramos plenamente a esta realidad, toda nuestra vida se convertiría en un himno de alabanza al amor de Dios. Si todos los hombres lo supieran y lo reconocieran, el mundo sería distinto y muchas sombras se disiparían. El amor de Dios brillaría como un sol refulgente en los corazones de los hombres.

¡No son meros sueños! Antes bien, es la realidad que Dios ha dispuesto y eso es precisamente lo que quiere transmitir a los hombres, mostrándoles en todo lugar y circunstancia que es tal cual.

¡Cómo se iluminaría nuestra visión, cómo se transformaría todo! En efecto, el ser humano no está simplemente inmerso en un universo desconocido, sin saber de dónde viene ni adónde va. ¡No! Cada uno de sus pasos ha sido trazado y todo está preparado para que pueda vivir.

Ciertamente, experimentamos la existencia de aquellos poderíos hostiles a la vida, de esas potestades que, a pesar de haber sido creadas maravillosamente y dotadas de una belleza inimaginable, no permanecieron fieles a Dios. Ahora nos envidian la vida a nosotros, los seres humanos, y quieren destruirla. Pero Dios es capaz de valerse incluso de este abuso de libertad de los ángeles caídos para poner a prueba nuestra fidelidad hacia Él. Y, una vez más, nos concede todo lo necesario para resistir y dar testimonio de su amor en esta batalla.

Pero, sobre todo, se trata de hacer saber a las personas —y atestiguar con nuestra vida— que tienen un Padre tan bondadoso, cuyo amor las envuelve en cada instante y cuyo mayor deseo es que reconozcan y correspondan a este amor.

¿Es difícil? No, en realidad es lo más natural cuando es fruto del amor a Dios. ¡Lo único es que no debemos olvidarlo!

Parte VI: Características del Anticristo

Como su nombre indica, el Anticristo se presentará como un imitador del Redentor, pero tratará de ocultar su profunda aversión y enemistad hacia Cristo. Así pues, podría incluso citar el Evangelio, pero poniendo especial énfasis en aquellos pasajes que se refieren a las necesidades de las personas, para dar la impresión de que actúa movido por la caridad cristiana y presentarse como un defensor de la justicia y la misericordia. En realidad, ofrecerá una especie de «evangelio intramundano», que niega la trascendencia de Dios y la necesidad de Redención del ser humano. Lo que ocultará cuidadosamente será su «misión satánica», que consiste en alcanzar el dominio global y penetrar en el templo de Dios para usurpar su lugar (cf. Mt 24,15). leer más

EL PADRE QUIERE ENRIQUECERNOS

«¡Anhelo enriqueceros cada vez más!» (Mensaje del Padre a Sor Eugenia Ravasio).

Para conocer el corazón de nuestro amado Padre, debemos dejar que estas palabras suyas calen hondo en nosotros. En ellas descubrimos cómo es su amor por nosotros. Dios quiere hacernos partícipes de su inconmensurable riqueza. Anhela colmarnos de sus bienes y solo espera a que estemos preparados para recibir todo lo que quiere darnos.

Por desgracia, nuestro Padre se encuentra a veces ante corazones poco abiertos que no comprenden cómo es Él en verdad. Es posible que incluso se sientan amenazados y piensen que Dios podría exigirles algo, o darles algo, que ellos mismos no desean en absoluto. En este caso, se tiene una imagen errónea de Dios, ya que en realidad nuestro Padre celestial solo quiere lo mejor para sus hijos. Somos nosotros quienes no siempre sabemos qué es lo mejor y no confiamos lo suficiente en su amor.

El hecho de que el Padre anhela enriquecernos significa que quiere multiplicar lo que ya ha comenzado en nosotros. Por tanto, no solo nos concede sus dones de una vez y para siempre, sino que quiere que estos se multipliquen. Pensemos en el amor, que nunca debe estancarse, sino crecer cada vez más. Para que esto suceda, el Padre nos da todo lo necesario.

En el Mensaje a sor Eugenia Ravasio, continúa diciendo: «Por eso os ofrezco constantemente nuevas gracias y os traigo a la memoria aquellas que dejáis pasar sin sacar provecho para vuestras almas, porque tenéis una idea tan limitada de mi bondad y mi amor».

Las nuevas gracias que nos ofrece debemos acogerlas, percibiendo cómo Dios nos toca y nos fortalece, y aprovechando la formación espiritual que nos brinda.

Cuando Dios nos trae a la memoria las gracias desaprovechadas, podemos expresarle nuestra consternación por haberlas dejado pasar y pedirle sinceramente que nos ayude a «recuperar» lo que sea posible. ¿Nos lo negará nuestro Padre? ¿Cómo podría hacerlo?

Parte V: El Anticristo en la novela de Michael O’Brien

Hoy nos detendremos en otro libro que aborda el tema del Anticristo.

Al igual que Robert Benson, Michael O’Brien, un autor que aún vive, desarrolla su relato apocalíptico en forma de novela. El personaje principal de su trilogía es un judío converso que llegó a ser sacerdote católico: el padre Elías.

La historia relata el ascenso de un hombre que ejerce una enorme fuerza de atracción sobre la humanidad. O’Brien menciona algunos antecedentes de su juventud que sugieren que, en el fondo, es una persona verdaderamente cruel, aunque hacia fuera se muestre impecable y virtuoso. En el transcurso de la historia, el padre Elías se entera de que este hombre ha mandado matar a algunos de sus adversarios políticos y de que tiene a su alrededor hombres violentos que ejecutan sus órdenes.

El padre Elías, que antes de su conversión también había iniciado una prometedora carrera política, recibe del Santo Padre el encargo de enfrentarse a este hombre para tratar de salvar su alma y exhortarlo a que se aparte de los caminos de perdición. Tanto el Papa como el padre Elías tienen claro que este poderoso político podría ser el Anticristo.

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Parte IV: El Anticristo según Robert Benson

El segundo autor al que me referiré en esta serie sobre el Anticristo es Robert Hugh Benson, un sacerdote católico inglés. En 1907, escribió una novela titulada «El Amo del Mundo».

Se trata de una especie de novela futurista que abarca la dimensión apocalíptica. Para nosotros, los creyentes, resulta interesante porque describe de forma muy concreta la confrontación entre la Iglesia y un mundo que se ha alejado de la fe cristiana. Además, esboza una imagen de cómo podría ser la figura de un Anticristo venidero.

Robert Benson escribió su novela después del «Breve relato del Anticristo» de Soloviov. Debido a la similitud de algunos pasajes, se podría suponer que Benson conocía la obra de Soloviov y que se inspiraron en fuentes comunes para describir al personaje del Anticristo.

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Parte III: El Anticristo conforme al relato de Soloviov

En la meditación de hoy y de mañana, analizaremos cómo se describe al Anticristo en la literatura que he leído sobre este tema.

Suele describírselo sobre todo como una figura política dotada de un extraordinario carisma, que viene a ofrecer soluciones a los problemas políticos y sociales más urgentes.

Según cómo suele representarse, el Anticristo poseerá una enorme fuerza de atracción, de modo que las personas difícilmente podrán sustraerse a su fascinación. Hacia fuera, se mostrará como una persona espiritual y aparentemente virtuosa, un hombre con una gran cultura que parece abierto a los asuntos religiosos.

En este sentido, se nos presenta una imagen del Anticristo distinta a la de tantos anticristos a lo largo de la historia que se han mostrado como violentos tiranos.

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