«Él proclamará la paz a las naciones. Su dominio irá de mar a mar y desde el Río hasta los confines de la tierra» (Zac 9,10b).
Fue el «Hijo del Altísimo» quien nos trajo la verdadera paz y llama a todos los pueblos a vivir en ella. En el Mensaje a sor Eugenia Ravasio, nuestro Padre Celestial subraya que la paz llega cuando los hombres lo reconocen, lo honran y lo aman. La paz interior y exterior solo puede reinar si vivimos de acuerdo con los mandamientos de Dios.
